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Concierto

Zamora, donde el verano también se escucha

Blas de Paz Martínez Lunes, 20 de Julio de 2026 Tiempo de lectura:

Cuando pensamos en el verano zamorano, la imaginación viaja de inmediato a las playas fluviales del Duero, el Esla o el Tera, a las tardes interminables junto al agua, a las verbenas que llenan de vida nuestros pueblos y a las fiestas patronales que reúnen a familias y amigos. Sin embargo, desde hace ya algunos años, el verano de Zamora tiene también una banda sonora diferente: la de la gran música a través del programa Little Ópera

 


Nuestra provincia ha sabido incorporar a su calendario estival una oferta cultural de enorme calidad que demuestra que el ocio y la cultura pueden caminar de la mano. Al ya consolidado Concierto de Verano del Monasterio de Santa Marta de Tera, celebrado en uno de los escenarios románicos más bellos de España, se suma el programa Little Ópera  que, durante varios días del mes de julio, convierte a Zamora y a algunos de sus pueblos en un auténtico escenario para el “bel canto”.


Doce años de trayectoria no son fruto de la casualidad. Son la consecuencia del trabajo constante, de la ilusión y de la firme convicción de que la cultura también puede ser un motor de desarrollo para un territorio. Con el paso del tiempo, este ciclo operístico se ha consolidado como uno de los grandes clásicos de la programación musical de la provincia, esperado cada verano por un público cada vez más numeroso y fiel.


Quienes aman la música encuentran en este festival mucho más que un concierto. Descubren la emoción de escuchar grandes voces en espacios cargados de historia, donde las notas parecen dialogar con las piedras centenarias de iglesias, monasterios y edificios históricos. La ópera deja de ser un espectáculo reservado para los grandes teatros y se acerca al corazón de una tierra que sabe acogerla con sencillez, respeto y entusiasmo.


Pero el valor de esta iniciativa trasciende lo puramente musical. Cada persona que llega a Zamora atraída por este programa descubre también una provincia llena de tesoros. Recorre el románico más importante de Europa, pasea por las calles de una ciudad milenaria, contempla los paisajes del Duero, de Sanabria o de las comarcas del Tera y de Aliste, disfruta de una gastronomía reconocida por su autenticidad y conoce unos pueblos que conservan intacta buena parte de su identidad.


La cultura se convierte así en una magnífica embajadora del territorio. Quien viene buscando una ópera suele regresar hablando también de una iglesia románica, de un castillo, de un vino de la tierra, de un queso zamorano o de la hospitalidad de sus gentes. Esa es la grandeza de iniciativas como esta: multiplican el impacto de la música y la transforman en promoción cultural, turística y humana.


Detrás de este proyecto sobresale el nombre de Conchi Moyano, cuya dedicación durante estos doce años ha sido decisiva para convertir esta propuesta en una realidad consolidada. Su esfuerzo, su sensibilidad artística y su capacidad organizativa han permitido que Zamora pueda disfrutar de un programa musical de primer nivel, acercando la ópera a todos los públicos y situando a la provincia dentro del mapa de los grandes acontecimientos culturales del verano.


Gracias a personas como ella, la cultura deja de ser un simple entretenimiento para convertirse en una herramienta de crecimiento colectivo. Porque un concierto no termina cuando cae el último aplauso. Permanece en el recuerdo de quienes lo escuchan, en la emoción compartida por el público y en la imagen que los visitantes se llevan de una provincia que apuesta por la excelencia.


Zamora demuestra así que el verano puede vivirse de muchas maneras. Puede disfrutarse entre ríos, montañas y plazas llenas de fiesta, pero también emocionándose con un aria de Verdi, una romanza de Puccini o una melodía de Mozart bajo el cielo leonés.


Cada edición de este festival confirma que la música no entiende de fronteras ni de tamaños. Allí donde existe pasión, compromiso y amor por la cultura, nacen proyectos capaces de enriquecer a toda una sociedad. Y Zamora puede sentirse orgullosa de haber convertido la ópera en una de las voces más hermosas de su verano, una voz que habla de belleza, de patrimonio, de hospitalidad y de futuro.

 

 

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