Publicado por Emiliano Pérez Mencía
en el blog Patrimonio PopularY más para los
habitantes de las provincias de León, en donde nace y por donde pasa, y
también para los pueblos de Zamora, que reciben sus aguas, antes de
llegar al Duero. Es el río con más historia y uno de los más citados en
los textos antiguos. De él hablan ya en el siglo I a. C., Floro y
Orosio, cuando narran las campañas de Augusto en la guerra contra los
astures, este pueblo prerromano que poblaba sus orillas y del que
tomaron su nombre. Porque, Astures viene de Astura y no al revés.
Podemos decir que el Astura es el padre de los Astures. Es un hidrónimo
que puede significar, como palabra prerromana que es, compuesta de ast
(peña, roca) y ura/ur (agua), agua entre rocas o peñas. Y realmente es
así, si nos fijamos en su origen o nacimiento.
Sobre la evolución de
Astura a Esla hay diversas opiniones, pero no es imposible dicha
evolución: Astura/Astora/Astla/Estla/Esla. Además sabemos que los
romanos llamaron Astura "a un río que en lengua prerromana se denominaba
Estla o Estula".
El Astura se corresponde con el Esla en su función
de frontera oriental de los astures, cuya capital o centro era Lancia,
con la excepción de un tramo medio, situado entre Almanza y la
confluencia del Cea con Benavente, donde la frontera le correspondería
al Cea, su afluente. Además de Lancia existieron otras ciudades de no
menor importancia estratégica e histórica, como ocurre con Brigaecum
(Briceco/Brigecio), situada, según los últimas investigaciones, en La
Dehesa de Morales de Fuentes de Ropel.
El Esla es el río más extenso y
más caudaloso de los que nacen en la provincia de León y que pasan por
esta comarca. A la formación de su caudal contribuyen otros ríos de gran
importancia, como el Bernesga y el Torío, ríos en medio de los cuales
está la capital leonesa, que tiene su origen en el asentamiento, en este
lugar, del campamento de la Legio VII Gemina. Estos ríos contribuyen a
dar belleza, frescor y buen ambiente a la ciudad. Además están
urbanizados, con cauce limpio y prestando un servicio digno a los
leoneses, para paseos a pie o en bicicleta, o la práctica de algún
deporte; el Porma y el Curueño, ya más alejados de la ciudad, pero
pasando por otros lugares en los que van dejando también, además de
riqueza en vegas y riberas, bellos paisajes; y también el Cea, y muchos
otros ríos o arroyos procedentes de las montañas.
En algunos de estos
ríos existen presas para regular sus aguas, que en verano sirven para
regar la paramera leonesa y otras comarcas necesitadas de agua, y,
durante todo el año, para mover las turbinas y producir la energía
eléctrica. La más importante de las presas es la de Riaño, que convirtió
al pueblo y su valle, poblado de casas y ganados, en un gran lago,
cambiándose el verde de los prados y montes, por un azul marino, con
reflejos de montañas sumergidas. Ojalá que Riaño vaya a más, lo mismo
que los pueblos, con aguas del Esla, algunos de importancia, como:
Boñar, Cistierna, Mansilla de las Mulas y Valencia de D. Juan, por citar
a los de mayor población.
2.- No lejos de Valencia de D. Juan,
comienza la comarca de Benavente. El primer pueblo es San Miguel del
Esla. Los demás, que se asoman más o menos al río, según su proximidad,
son: Santa Colomba de las Carabias, San Cristobal de Entreviñas,
Castrogonzalo, Castropepe, Villanueva de Azoague, Barcial del Barco,
Villaveza del Agua, Santovenia del Esla, Breto y Bretocino.

El Esla en Castrogonzalo, después de recibir las aguas del río Cea.
Al pasar por el viejo puente de Castrogonzalo.
En Castropepe pasa el río cerca del cementerio y de la Espadaña de la antigua iglesia.
Breto de la Ribera. El río y el nuevo puente.
Central eléctrica junto a la antigua aceña de Breto de la Ribera.
Restos del molino y del canal que utilizaba el viejo molino en Bretocino.
Al
Esla llega también el Cea, cerca de Castrogonzalo y el Tera, no lejos
de Milles de la Polvorosa. Existen algunas pequeñas presas que abastecen
de agua a la minicentrales hidroeléctricas, como la de Bretó,
construida junto a la antigua aceña, y, últimamente, la que se ha
construido hace poco tiempo en Granja de Moreruela, no lejos del antiguo
monasterio. La presa esta cerca de un puente medieval, que comunica con
la aceña de San Andrés. Puente y aceña quedarán bajos sus aguas.
Hay
también varios e importantes puentes como los de Castrogonzalo, con
restos del romano, el medieval y el moderno de la autovía; el puente de
Hierro, para el ferrocarril, de Villanueva de Azoague, digno de visitar y
conocer; y, últimamente, el recientemente inaugurado, y durante muchos
años esperado y añorado, puente entre Breto y Bretrocino, que ha
transformado, creemos que para bien, el paisaje y también el paisanaje
de estos pueblos, de lo pueblos limítrofes y de toda la provincia. Es
cosa del progreso y de las infraestructuras necesarias. Lo mismo pasará,
cuando se cuente con un Hospital de Benavente. Todos los ciudadanos,
sin duda alguna, mejorarán en salud y bienestar.
Antiguamente, aunque
no hace demasiados años, y ante la falta de puentes, existían barcas
para pasar el río. Y barqueros que, con la debida tarifa, estaban al
servicio de los ciudadanos. Era famosa la barca y el barquero que
actuaba entre Barcial y Villanueva de Azoague y el que ejercía su
trabajo, con barca, entre Bretó y Bretocino.
Todos los pueblos que
baña el Esla son importantes, por grandes o por pequeños que sean y
merecen atención. Algunos, como San Miguel del Esla, Santa Colomba de
las Carabias y San Cristobal de Entreviñas disponen de pozos artesianos
con agua de calidad, hoy tan escasa, que procede de profundos acuíferos y
a donde acuden muchos comarcanos para degustarla y llevársela a sus
hogares; otros destacan por su antigüedad, pues sus primeros pobladores
habitaron en castros prerromanos, ya en los siglos IV - III a. C., como
Castrogonzalo y Castropepe; sin embargo en otros, como Villanueva de
Azoague y Villaveza del Agua, fueron los romanos quienes construyeron
sus villas o poblados; en Bretó y Bretocino se conservan restos de sus
aceñas o molinos en la orilla del río; desde una balsa con agua del
Esla, construida en Barcial del Barco, en lugar elevado, se distribuye
el agua que riega la vega de los pueblos de la margen izquierda del río,
aguas abajo; por Santovenia, que es del Esla, aunque el río quede un
poco lejos, pasa la carretera de Benavente a Zamora y se nos presenta
como un pueblo grande en calles y plazas, pero, como todos, con
población disminuida; Bretó, cerca ya de Moreruela, tuvo mucho que ver
con el Monasterio, tiene mucha historia, que sus vecinos quieren conocer
y que también la conozcan los demás; y lo mismo Bretocino, aunque esté
al otro lado del río.
El Esla es un gran río y los pueblos por los
que pasa también lo son. Solamente hemos querido hacer una pequeña
referencia a cada uno de ellos, ante la imposibilidad de contar más
cosas en tan breve espacio. Y una última reflexión para pensar en lo que
el Esla ha supuesto para todos, en el pasado y en el presente. Él pasa
todos los días sin interrupción, nos saluda cuando lo vemos, y nos
muestra sus aguas, que bajan desde las montañas leonesas, aguas de
colores varios, según la época, el clima o la estación del año, con
mayor o menor fuerza e impetuosidad, pero siempre, aguas ricas y con
ganas de generar riqueza allí por donde pasan. Este es el destino de los
ríos.
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