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Venancio Valbuena
Domingo, 20 de marzo de 2016
Entrevista

Jose Angel Dominguez Pérez, un matemático de letras

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Aprovechando su reciente pregón de Semana Santa, nos acercamos a este benaventano, al que me une una gran amistad desde niño, para conocerle un poco más en su entorno personal, profesional y también como benaventano.

  • José Angel Dominguez Pérez es Vicerrector de Promoción y Coordinación en la Universidad de Salamanca y profesor titular en el Departamento de Matemáticas en esta Universidad

 

 


 

 

Este año la Junta Pro Semana Santa ha confiado en ti para realizar el pregón, ¿Cómo vives esta celebración?

A mí me ha hecho mucha ilusión que me llamaran, entre otras cosas, porque me ha servido para recordar cómo siento yo la Semana Santa. En mí ha habido una evolución, cuando estaba aquí de chico en Benavente, como monaguillo de San Juan, veías todo como por dentro, desde la trastienda como que eras parte de los protagonistas que hacían aquello posible. Pero ahora no tiene nada que ver, antes no estaba todo tan reglado ni tan organizado como ahora y yo creo que a base de trabajo de la gente de aquí, de Benavente, de la Junta Pro Semana Santa sí que se ha conseguido regularizar todo mucho, que las cosas sean mucho más pautadas. Yo creo que eso ha animado y recuperado las devociones. Yo ahora lo veo por mis hijos, que son cofrades nazarenos como su abuelo materno, que les hizo cofrades de pequeños, ahora les sigue haciendo ilusión salir y  veo que es algo que se sigue trasmitiendo de generación en generación.

 

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La Semana Santa es algo muy bonito, porque es un momento en el que la fe como cristianos se vive con la misma responsabilidad en laicos y gente religiosa, no solo es cosa de sacerdotes, monjas… es algo del pueblo, de la gente, de las cofradías, y está muy bien que durante la Semana Santa podamos compartir la fe de esa manera.

 

Y luego ocurrió otra cosa, cuando yo me he fui a Salamanca, era la época de estudiante y uno tiene la cabeza en estudiar, tampoco conocía como se vivía la Semana Santa allí, porque no tenía una parroquia de referencia que es lo que hace que participes más.

 

Luego cuando ya comencé a trabajar, me quedé en Salamanca en la Universidad, y empecé a vivir en un barrio donde el cura, por casualidad, era amigo y compañero de trabajo de mi mujer,  y empezamos a vivir la parroquia en un barrio obrero donde la fe y la religión se vive con los hechos. Igual no es que se vaya mucho a misa, pero allí todo el mundo está pendiente de lo que le pasa al vecino y cómo le puede echar una mano, en fin si hay que hacer una oración en casa del vecino, mejor que en la iglesia porque allí es donde nos necesitan. Yo he vivido más la Semana Santa así que en grandes procesiones.

 

Y luego, el último paso que me ha correspondido, ha sido vivir la Semana Santa como Presidente de la Junta de Capilla de la Universidad de Salamanca, que es otra responsabilidad que tengo ahora. Allí existe una tradición importante. Su capilla tiene independencia hasta del obispado, organiza sus propios ritos, nombra sus propios capellanes, tiene ese estatuto de autonomía por decirlo así, frente a lo que es la iglesia de Salamanca.

 

La Junta de la Real Capilla de San Jerónimo se organiza por una parte  con un cargo académico en el que ha delegado el Rector, que en este caso soy yo, que la preside y luego hay un representante de cada Facultad, que unas veces es un Decano y otras una persona que lleva toda la vida.  Desde ahí organizamos lo que son las procesiones del Jueves, del Viernes Santo, pero organizamos más cosas como Santo Tomás, la infraoctava del Corpus, hacemos una procesión por el claustro de la universidad, con el tomillo, palio… lo mismo que se hacía aquí tal y como yo recordaba. He vuelto a vivir la Semana Santa desde una perspectiva totalmente distinta, porque además son ceremonias con ritos en latín y muy tradicionales, lo estoy viviendo de otra manera.

 

 

¿También sigues viniendo a Benavente en Semana Santa?

El jueves y el viernes son los ritos allí, en la capilla de la Universidad, y lo que suelo hacer es estar allí en las celebraciones del jueves y venirme el viernes a la procesión del Encuentro, con la Cofradía de Jesús Nazareno, y este año también lo haré así.

Me siguen haciendo ilusión las dos cosas y yo creo que además no tiene nada que envidiar, porque muchas veces pensamos que aquí en Benavente, bueno, pues eso, somos aquí del pueblo y hacemos la Semana Santa y ya… ¡que no!, que yo lo veo y creo que esto tiene el mismo nivel tanto por lo que son los pasos y el valor artístico de las tallas, como por la organización y el respeto que tiene la gente, la devoción, en fin que tenemos mucho de lo que presumir aquí en Benavente.

 

 

¿Cómo fue tu infancia y juventud en Benavente, que recuerdos guardas con más cariño?

Ja, ja muchos compartidos contigo. Pues todos felices, supongo que pasarían desgracias, que nos pasarían a todos pero los recuerdos de mi infancia son muy felices, muy emotivos, muy tiernos. Recuerdo lo de vivir el barrio, los vecinos, las fiestas, las celebraciones, los cumpleaños, el juego en la calle, éramos todos una familia en el vecindario, todos como hermanos y que lo seguimos manteniendo.

 

Luego cada uno al final fue a un colegio, pero cada día por la tarde seguíamos quedando, nos seguíamos viendo, después llegó un momento en el que había que salir a estudiar y yo marché a Salamanca. Eso nos pasó a todos, yo con dieciocho años salí de Benavente y luego he seguido viniendo, pero cada vez se hace más complicado, la vida, el trabajo… pero mis recuerdos son de felicidad. Yo firmaría perfectamente, siempre lo he dicho, ojalá que la infancia de mis hijos sea tan feliz como fue la mía.

 

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A parte de los vínculos familiares ¿Qué es lo que más has echado de menos desde que dejaste Benavente?

Pues quizá esa vida de barrio, lo veo ahora con mis hijos. Yo salía, no pasaba nada, no sé si es que no había peligros o sí había, los sabíamos cuidar, no lo sé. Yo salía con mis amigos a dar un paseo y a jugar a no sé dónde y no había ningún problema y ahora hay que tener un montón de cuidado, de dónde van, cuándo vienen, estamos muy pendientes… y es que los padres también ahora nos hemos vuelvo un poco locos con tanta actividad extraescolar, a los niños les volvemos locos, ahora mis hijos son mayores pero recuerdo haber pasado tardes de taxista llevándoles de un sitio a otro a un montón de actividades. A ver, yo no tuve nada de eso, de verdad que me lo pasé muy bien y aquí estoy, y estamos, tan sanos. Se han perdido ese jugar en la calle, igual esa sobreprotección que tenemos ahora les ha hecho perderse también ese espíritu de aventura que teníamos entonces.

 

 

 

Y ahora ¿Cómo ves Benavente, desde esa distancia cercana que nos separa? ¿Cómo has visto la evolución en todos estos años?

 

Yo creo que ha sido difícil para Benavente crecer más de lo que lo ha hecho, debería de tener más de 20.000 habitantes y eso le hubiera permitido tener unos servicios mucho mayores.

 

El problema que veo yo en Benavente es que es una ciudad que presta servicios a toda la Comarca pero como no son empadronados eso le hace difícil conseguir servicios pensados para ciudades más grandes. Quitando eso, yo creo que sigue siendo una ciudad muy cómoda y muy buena para vivir y además comunicada perfectamente, en un momento puedes estar en Zamora, León … y eso le hace ser una ciudad donde apetece venir y disfrutar.

 

Y luego hay algo que yo ahora veo y antes no apreciaba pero ahora me doy cuenta y lo aprecio, amigos de nuestra infancia que estáis aquí haciendo posible que Benavente siga subiendo y salga adelante y tenéis mucho mérito los que estáis haciendo eso. Lo contaba nuestro amigo Fernando Galocha, cuando nos juntamos para celebrar los 50 años, y tiene toda la razón del mundo, porque es verdad que algunos estamos fuera y hacemos nuestra vida fuera presumiendo de ser benaventanos, pero el quedarse aquí, tirar del comercio de Benavente, de la ciudad, lo estáis haciendo mucha gente de nuestra generación, para mí eso me llena de orgullo que haya gente como vosotros, los que estáis aquí, sacando esto para adelante.

 

 

 

¿Qué crees que le falta o que necesitaría Benavente para crecer?

 

Yo creo que es imposible que en todos los sitios haya de todo, pongo por ejemplo que es imposible que haya una Universidad en Benavente, pero es que igual es imposible que haya el mismo hospital que pueda haber en Salamanca, igual que en Salamanca no hay el mismo hospital que hay en Madrid. Entonces ¿qué es lo que creo que se necesita para que una ciudad pueda salir adelante?, pues en primer lugar es tener unas buenas comunicaciones y yo creo que eso Benavente lo tiene y luego necesita buenos servicios, de todo tipo, ese tipo de cuestiones es lo que anima a la gente a venir. ¿Por qué? Porque  al final lo que se necesita para que la gente se quede aquí es trabajo. Esto ocurre en toda Castilla y León. Hace poco salía en una encuesta dónde trabajaban los estudiantes universitarios; pues los que habían estudiado aquí resulta que donde menos trabajaban era en su comunidad, formamos gente muy buena que luego se tiene que ir porque no hay trabajo. Eso es lo que necesitamos, que haya buenos servicios, buenos trabajos y buenas comunicaciones, que luego seguro que la gente viene.

 

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Siendo conscientes de que para muchos estudiantes son la espada de Damocles de las asignaturas ¿Cómo y cuándo descubriste que te gustaban las matemáticas? ¿Cuál es el misterio para que a alguien comiencen a gustarle? ¿Está en la forma de aprender o quizás en la forma de enseñarlas?

 

A mí lo que me gustaba era ser periodista, de verdad, a mí me gustaba mucho la literatura, yo hacía el periódico del cole, me encantaba. Conocí al periodista Carlos Llamas, que era del pueblo de mis padres, Muelas de los Caballeros, me acuerdo de hablar con él y me decía que no “que puestos para periodistas hay uno y ya lo tengo yo, que no hay más… que no vas a encontrar trabajo”, en fin, al final me animó a que siguiera con ese gusto por leer y escribir pero me busqué otro oficio que también me gustaba.

 

Se me daban bien las matemáticas en el bachillerato, y ¿qué tienen las matemáticas?, pues son un reto, son resolver problemas, es como resolver cada día un sudoku, dirás que muchas personas resuelven problemas cada día, los abogados, los médicos… todo el mundo, pero hay una diferencia fundamental, los matemáticos lo hacen con la sola ayuda de la inteligencia y del lenguaje de las matemáticas, a eso nos dedicamos. Igual que un químico necesita sus productos para resolver y crear una medicina, nosotros creamos un modelo, creamos el lenguaje y al final hay matemáticos que están ayudando a los médicos en los modelos de cómo se desarrolla el cáncer. Hace un par de años un alumno nuestro se ha ido al Instituto del Cáncer de Inglaterra para hacer el desarrollo de modelos de por dónde crecen las células cancerígenas para saber por dónde hay que operar.

 

Hace poco, hablando con un Vicerrector que vino de Brasil,  me contaba que allí tienen unas matemáticas para abogados en el primer curso, para formar la mente en razonamiento, la lógica, el lenguaje y para poder entender las cuentas. Es un lenguaje que te forma la mente. La gente piensa que los que estudiamos matemáticas al final somos profesores y creo que no seremos más del 20 o 30%, el otro 70% están en la industria, que busca matemáticos para resolver problemas de todo tipo.

 

 

 

Ahora que las matemáticas pudieran parecer algo de lo que no preocuparse porque todo lo  resuelven los ordenadores  ¿Cuál es la necesidad real de la formación matemática en el currículum escolar?

 

Yo lo que suelo decir, es que las matemáticas son de letras, no hay que confundir al que escribe el recibo de la luz con el que escribe una novela. Las matemáticas son a ese nivel, el nivel del arte, no es hacer la cuenta con la calculadora. Al final hay que descubrir quien ha programado esa calculadora, alguien ha tenido que pensar las instrucciones, cualquier máquina las necesita. Ahora está de moda la Inteligencia Artificial, la máquina aprende, pero tú tienes que haberle dicho como se aprende y esas instrucciones ¿cómo se escriben?, pues con las matemáticas, un lenguaje que está detrás de cualquier construcción humana. De hecho el año 2000, en el año mundial de las matemáticas, el lema era “Las matemáticas son las que hacen al mundo girar”, pues eso es lo que está detrás de cualquier cosa. Son más literatura, son más saber pensar, saber razonar, saber abstraer que hacer cuentas. Hacer cuantas hay que hacerlas pero no es lo esencial de las matemáticas.

 

 

 

¿Qué salidas laborales tiene actualmente un licenciado en matemáticas?

Los matemáticos hacen modelos matemáticos en cualquier empresa, te puedo poner el ejemplo de un alumno que está en una empresa de consultoría, para hacer proyectos, junto con el equipo de físicos e ingenieros porque sabe pensar, sabe razonar, sabe organizar, sabe dónde está la hipótesis, por dónde quiero seguir, sabe a dónde te conduce si vas por un razonamiento que te lleva a un callejón sin salida, es decir, los matemáticos se insertan en equipos de todo tipo, multidisciplinares porque lo que sabemos es pensar y razonar. Cuando tienes que juntar a mucha gente para hacer un proyecto donde hay gente de todo tipo necesitas alguien que organice, piense y planifique, pues para eso un matemático es lo mejor del mundo, no tanto porque sepa hacer teoremas, sino porque tiene la cabeza bien amueblada para saber organizar. Te puedes encontrar un matemático en cualquier lugar del mundo.

 

Hace poco, hablando con gente del centro del cáncer me decían que en Salamanca no tienen y necesitan matemáticos en el equipo del genoma humano, porque claro para hacer el desarrollo del genoma al final es un montón de información que alguien tiene que organizar y eso lo tienen que hacer matemáticos, al final estamos en todo, es una profesión de moda.

 

 

 

[Img #47468]Estamos viviendo una profunda revolución tecnológica, ¿de qué manera ha afectado a las matemáticas?

 

Yo creo que ha quitado mucho trabajo tedioso, pero creo que sigue siendo bueno aprenderse la tabla de multiplicar. Podemos decir, ¿qué más me da si ahora tenemos la calculadora que me lo hace? ya, pero aprenderte la tabla de multiplicar te estructura la cabeza, te estructura a ver cómo eres capaz de razonar a partir de cuándo tú dices que multiplicar nueve por uno te da nueve, fíjate que cuando lo haces al revés da lo mismo. Quiero decir, cuando tú estás aprendiendo una tabla o una regla aritmética estás formando la cabeza y sacando consecuencias.

 

Recuerdo a un profesor que nos explicaba cómo se estudiaban las matemáticas que decía, esto no es como el derecho que tú llegas te lo estudias y ya está, esto consiste en que yo explico cosas en clase, ustedes toman apuntes, las estudian en su casa, después sacarán cosas en consecuencia y en su cabeza quedarán esas cosas y consecuencias. Cuando vengan a clase a hacer un examen no esperen que yo les pregunte por lo que han estudiado, sino por las consecuencias que han sacado. Eso son las matemáticas, a partir de que estudias una técnica y la trabajas, eres capaz de crear y esa creatividad que tú tienes ese es el oficio de matemático.

 

Yo creo que los profesores de matemáticas no lo hacemos bien, el por qué los chicos no entienden las matemáticas muchas veces es porque nos empeñamos en dar el temario y no explicar lo que hay detrás. Si tú empiezas, por ejemplo, con las integrales y le vas a explicar y empiezas con la fórmula, no explicas de donde viene, qué problema  queremos resolver… Yo siempre le digo a mis estudiantes: cuando os enfrentéis a un tema de matemáticas tenéis que pensar, ¿qué tenía en la cabeza el que inventó esto? Pitágoras cuando inventó el teorema ¿en qué estaba pensando?, pues estaba midiendo en un campo, haciendo comprobaciones con triángulos y llegando a conclusiones, pues así salen las cosas. Al final se convierte en una fórmula, lo importante no es aprendérsela sino saber cómo se llega hasta ahí.

 

Hay cosas muy curiosas en las matemáticas, ahora estoy dando unas charlas sobre las matemáticas japonesas y es muy interesante, hay una parte de las matemáticas que son ofrendas a los dioses, algo que viene muy a cuento ahora con la Semana Santa. Aquí es muy normal llevar o encender una vela como ofrenda en las iglesias, pues en Japón hay una costumbre de los sintoístas, que a los templos lo que llevaban eran figuras de la naturaleza, pero hubo una época en la que se puso de moda llevarle a los dioses teoremas que se llaman sakakus. El más listo llevaba el teorema más inteligente, hubo un resurgir de las matemáticas porque todo el mundo quería hacer el teorema más inteligente para llevárselo a sus dioses, algo muy curioso.

 

Maki Kaji, el creador del Sudoku, que estuvo en Salamanca en el centro hispano-japonés y luego he tenido relación con él y le he visitado en Japón, como sabía que me gustaba esto me presentó gente que trabaja con él haciendo sudokus, que han hecho sakakus para los templos. Me llevó a ver uno que tenía en un templo, es alucinante, al final es un idioma universal, con las matemáticas nos entendemos aunque no dominemos el idioma. Maki Kaji lo dice, él no sabe ningún idioma, creó los sudokus porque con ellos era capaz de comunicarse con cualquiera. Y es verdad, son unas matemáticas muy sencillas que tú entiendes, entiende todo el mundo y te puedes comunicar con ellas.

 

 

 

Llegar a Vicerrector en una universidad como la de Salamanca no debe de ser nada fácil ¿qué cualidades hay que tener para ocupar un cargo de tanta responsabilidad?

 

Muchas veces son casualidades de la vida, hay que estar en el lugar adecuado y en el momento adecuado, es decir hay que tener una oportunidad, pero alguien dijo “cuando llegue la oportunidad, que te pille preparado”, pues a mí me pasó un poco eso, tuve la oportunidad.

 

El que es ahora Rector, Daniel Hernández Ruipérez, es un amigo, un colega de profesión, dirigió mi tesis doctoral, yo fui su primera tesis doctoral, con lo cual tenemos un sentimiento muy personal los dos de trabajar juntos y en investigación. Cuando él me dijo que quería ser rector yo le ayudé todo lo que pude y luego él quiso que yo estuviera en su equipo, y esa fue la oportunidad. Y luego hay que estar preparado y preparado para hacer gestión. Hay algo de lo que me gusta presumir y creo que es algo que se debería llevar a todas las instituciones, en la universidad los cargos se eligen por la comunidad universitaria, en cada facultad se eligen los suyos, se elige decano y entre todos se elige el rector por cuatro años, después se va y vendrá otro. Yo siempre he tenido la sensación, a diferencia con la política, de que cuando uno está ahí y hay una pelea para ser rector, porque hay varios candidatos, al final cuando sale el rector, es el rector de todos, y si al rector le va bien, le va bien a la universidad y le va bien a todos. Una vez que termina la disputa sobre quién es el rector, todos a remar para que le vaya bien a la universidad, esto es lo que nos hace falta.

 

Hay que estar dispuesto a dar ese paso en la gestión, pero también en la política, todos deberíamos estar dispuestos a dar ese paso,  es muy fácil criticar la gestión y yo siempre digo “ponte tú a ver si lo arreglas”, esa oportunidad la tenemos todos, hay que estar dispuestos y preparados para meterte en gestión. Claro eso puede ser en una época de la vida, no puede ser para siempre, no se puede hacer todo, yo sigo dando clases, investigando poquito porque no tengo tiempo.

 

 

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Llevas más de 25 años en la universidad y eso supone haber visto seguramente miles de alumnos pasar por sus aulas, ¿Cómo ha cambiado el alumnado en estos años?

 

Cada vez queremos que la educación arregle más cosas, ya lo decía antes, nosotros no tuvimos actividades extraescolares y aprendimos un montón. Creo que lo que ha cambiado es que nos hemos empeñado en que todo lo que uno tiene que saber en la vida entre en el sistema educativo e igual no es eso, a lo mejor con tener más lengua y matemáticas aprendemos a pensar más y sabiendo pensar más luego ya aprenderemos lo que haya que aprender.

 

Yo me encuentro estudiantes que llegan a primero de carrera y que saben más que sabía yo a su edad en contenidos, saben un montón, pero no saben pensar tanto como sabía yo, necesitan más saber pensar y razonar, creo que esa es la diferencia que debemos de trabajar más.

 

 

 

¿Crees que afecta a la universidad la incertidumbre política actual?

 

Yo creo que sí, las universidades españolas nunca están en ningún ranking, yo siempre lo digo, claro la que está primera tien como doscientas veces más de presupuesto que la Universidad de Salamanca, pues claro, ahí existe un problema que no es solo de dinero, también es de organización, de cómo se capta a los mejores. Yo siempre digo, Einstein nunca sería profesor en una universidad española, porque pedimos una serie de requisitos burocráticos a los profesores que no los cumple.

 

Tenemos que hacer reformas en la universidad y en el sistema educativo para crecer, pero hay que hacerlas con cabeza y con consenso. Y ¿qué ha ocurrido? Que cada gobierno que llega ve que efectivamente hay un problema y lo quiere arreglar, ¿cómo? cambiando la ley que ha hecho el anterior y, así no se puede. Esto no consiste en que cada vez que llega alguien hay que hacer una nueva ley.

 

Ahora mismo tenemos estudiantes a los que afectan cuatro decretos de doctorado diferentes y cuando entran por la puerta les tenemos que preguntar ¿tú de qué decreto eres?

 

Tenemos que ir a un sistema mucho más estable, hay pilares de la sociedad como el educativo y el sanitario que tienen que depender de la sociedad civil, no de quién gobierne. Este es un problema de este país, dependemos demasiado de la política, la política está metida en muchos sitios, hay ahora mismo decisiones como los nombramientos en distintos ámbitos que están muy contaminados, la diferencia con otros países es que hay más sociedad civil, necesitamos una estabilidad, no te hablo de derechas ni de izquierdas, simplemente que nos digan a dónde quieren llevar a este país y la sociedad civil seguro que iremos de la mano, pero si nos quieren llevar a un sitio razonable.

 

 

 

Ante la falta de salidas laborales que existe actualmente y la desmotivación de los jóvenes, ¿cuál sería la recomendación desde la Universidad para las nuevas generaciones que siguen sin ver salidas en el horizonte?

 

Que no, que no, a ti te lo dijeron igual que me lo dijeron a mí. Que se necesitan oportunidades y estar preparado, las oportunidades llegan pero tienes que estar preparado, motivado y estar convencido de que lo puedes hacer.

 

Yo decía: si este que está aquí lo ha hecho, ¿por qué no lo voy a hacer yo? ¿Qué se necesita?, trabajar mucho. Ser matemático o ser cualquier cosa no es cuestión de inteligencia, yo no soy más inteligente que nadie, pero yo sí que puedo presumir de que trabajo y trabajo mucho. Esa es la clave, si tú eres trabajador y dispuesto, con mucho sacrificio. Las cosas no son gratis, si quieres sacar una carrera pues hay que pasar horas estudiando y seguro que no puedes salir todo lo que te gustaría, pero en fin es lo que hay que hacer echarle tiempo y disfrutar también, “creerlo, tener ilusión, hacer las cosas con ilusión y se consigue”.

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