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Castilla y León

La Junta permite la quema controlada de rastrojos para prevenir la expansión del topillo campesino

Rebeca Castaño Jueves, 08 de Octubre de 2026 Tiempo de lectura:

La medida, habilitada durante la campaña agrícola 2026-2027, busca frenar el aumento de las poblaciones de topillo y reducir también el riesgo de propagación de la tularemia

La Junta de Castilla y León ha habilitado la quema controlada de rastrojos en superficies agrícolas como medida fitosanitaria frente al topillo campesino durante la campaña agrícola 2026-2027. La actuación pretende anticiparse al incremento de las poblaciones de este roedor y limitar su expansión en las zonas agrarias de la Comunidad.

 

 

La medida ha sido aprobada por la Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental y desarrolla el acuerdo adoptado este jueves por el Consejo de Gobierno, mediante el que se declara una situación fitosanitaria excepcional de carácter preventivo, temporal y revisable ante el riesgo de aumento de las poblaciones de topillo campesino.

 

 

Según la Junta, los trabajos de seguimiento y monitorización realizados durante el verano de 2026 han detectado focos iniciales de incremento de la población de topillos, una evolución que aconseja anticipar las actuaciones de prevención para evitar su expansión y posibles daños en los cultivos.

 

 

La quema controlada de rastrojos podrá utilizarse como medida fitosanitaria propia cuando resulte técnicamente adecuada, sin que sea necesario aplicar previamente otras actuaciones ni demostrar que estas hayan resultado ineficaces.

 

 

Comunicación previa con 48 horas de antelación

 

 

Los agricultores que quieran acogerse a esta medida deberán realizar una comunicación previa con una antelación mínima de 48 horas a través del modelo habilitado por la Junta de Castilla y León.

 

 

La comunicación tendrá que dirigirse a la Delegación Territorial de la Junta en la provincia donde se encuentre la parcela e incluir los datos de la explotación, parcela y superficie, además del cultivo o rastrojo, la fecha y horario previstos y la identificación de la persona responsable de la quema.

 

 

La Delegación Territorial trasladará posteriormente la comunicación al ayuntamiento correspondiente y mantendrá un registro de las actuaciones para facilitar su identificación, seguimiento y evaluación fitosanitaria.

Las quemas deberán realizarse siempre bajo las condiciones de seguridad establecidas en la resolución, con una persona responsable presente durante toda la actuación y con medios suficientes para impedir que el fuego se propague y garantizar su completa extinción.

 

 

Además, las actuaciones deberán suspenderse o no podrán iniciarse cuando las condiciones meteorológicas o cualquier otra circunstancia puedan poner en riesgo a las personas, los bienes o el medio natural.

 

 

Una medida vinculada también a la salud pública

 

 

La Junta señala que la actuación no responde únicamente a la necesidad de proteger los cultivos. El control de las poblaciones de topillo también tiene una dimensión relacionada con la salud pública, debido a su relación con la circulación ambiental de Francisella tularensis, la bacteria causante de la tularemia.

 

 

La Administración autonómica considera que la prevención y el control de las poblaciones de topillo campesino permiten reducir tanto los posibles daños sobre la producción agraria como los riesgos asociados a esta enfermedad zoonótica, sometida a vigilancia epidemiológica y de declaración obligatoria.

 

 

La habilitación afecta a parcelas y recintos de uso agrícola situados en Castilla y León, pero quedan excluidos los terrenos considerados monte o terreno forestal. En aquellos casos en los que sea necesaria una autorización sectorial específica, esta deberá obtenerse antes de iniciar la quema.

 

 

 

La Junta considera así la quema controlada de rastrojos como una herramienta adicional dentro de la estrategia de prevención y control del topillo campesino, con el objetivo de actuar de forma anticipada ante la evolución detectada en las zonas agrarias de la Comunidad.

 

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