Del Sábado, 26 de Septiembre de 2026 al Miércoles, 30 de Septiembre de 2026
La asociación reconocerá su trayectoria el domingo 11 de octubre, dentro del homenaje que dedica cada año a un benaventano destacado
La Asociación San Crispín rendirá homenaje este año a José Ángel Llamas Gangoso, un artista cuya trayectoria abarca la pintura, el dibujo, la escultura, la talla en madera y el pirograbado, entre otras disciplinas. El reconocimiento tendrá lugar el domingo 11 de octubre y dará continuidad a la tradición de la entidad de distinguir cada año a un benaventano destacado.
La obra de Llamas Gangoso está vinculada a la vida cultural y festiva de Benavente. Sus decorados para el certamen de teatro, los trabajos realizados para la Peña Trevinca y las fallas que se quemaban durante las fiestas del Toro Enmaromado forman parte de una producción que también ha mostrado en distintas exposiciones.
En una entrevista concedida a Interbenavente, el artista repasó sus comienzos, su manera de trabajar y algunos de los proyectos que más satisfacciones le han proporcionado.
Su interés por la creación comenzó siendo un niño, mientras observaba trabajar a un tío carpintero. A los 14 años empezó a realizar trabajos de marquetería naval: compraba los planos y elaboraba las piezas. A partir de ahí fue probando otras posibilidades, guiado por la curiosidad y por un aprendizaje fundamentalmente autodidacta, apoyado también en libros y en los consejos de otros creadores.
La madera ocupa un lugar destacado en su obra, aunque ha trabajado igualmente con papel, cartulina, miga de pan, porcelana rusa o porexpán. En pintura comenzó con el óleo y después se inclinó por el acrílico. Esa variedad responde a una forma de aprender basada en la práctica: conocer una técnica, probar sus posibilidades y continuar con ella cuando le resulta atractiva.
Para Llamas Gangoso, el dibujo es la base sobre la que se construyen muchas de esas disciplinas. «Si tú dibujas bien te puedes meter en todos los fregaos», explicaba durante la entrevista. Una idea que aplica también a la escultura, donde los dibujos desde distintas perspectivas le ayudan a definir la pieza antes de comenzar a tallar.
Entre las técnicas que desarrolla se encuentra el pirograbado, un trabajo que exige precisión y un conocimiento del soporte. En aquella conversación explicaba cómo la dureza de las vetas, la temperatura de la herramienta y las sucesivas pasadas condicionan el resultado, con un margen reducido para corregir errores.
La talla es otra de sus grandes aficiones. «A mí me da muchas alegrías», afirmaba al recordar sus primeras experiencias con el porexpán. Una de aquellas obras fue un caballo destinado al museo de Castroverde, con el que comenzó a adquirir una experiencia que después trasladaría a otros trabajos.
Especialmente emotivo fue su recuerdo de las creaciones destinadas a las fiestas. Entre ellas destacó una carroza en la que trabajó durante un año, sin cobrar, y que se conservó durante una década antes de ser quemada en la Plaza Mayor. Recordaba tanto la satisfacción de verla desfilar como la emoción que todavía le provocaban sus fotografías. En su realización contó con la ayuda de Rafael Iglesias.
Su trayectoria también incluye exposiciones en Benavente y en otros lugares, como Galicia, Asturias y Medina del Campo. En la entrevista relataba que, tras jubilarse, dedicaba alrededor de ocho horas diarias a la creación, alternando pintura, talla y pirograbado con el ejercicio físico y la bicicleta.






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