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Foto de Chris Yang en Unsplash
La ciberdelincuencia ya no es un problema lejano ni reservado a grandes empresas. En Castilla y León afecta a particulares, autónomos, comercios, familias y pequeñas empresas que usan a diario el ordenador, el móvil, el correo electrónico o la banca online. El aumento del uso de Internet ha traído muchas ventajas, pero también ha abierto nuevas puertas a los delincuentes.
En Castilla y León, las cifras confirman que el problema va en serio. Según datos publicados por Europa Press a partir del Balance de Criminalidad de 2025, la cibercriminalidad creció un 11% en la comunidad, con 24.913 delitos registrados. Las estafas informáticas siguen siendo una de las principales modalidades, porque permiten engañar a la víctima sin necesidad de contacto físico y con gran rapidez.
Casos reales en Castilla y León
Uno de los fraudes más habituales en los últimos años es el robo o suplantación de cuentas de WhatsApp. El mecanismo suele repetirse: los delincuentes consiguen acceso a una cuenta, escriben a los contactos de la víctima y piden dinero urgente mediante Bizum o transferencia. El mensaje parece venir de una persona conocida, lo que baja las defensas de quien lo recibe.
Otro caso cada vez más frecuente afecta a empresas y profesionales. Se conoce como BEC, por las siglas en inglés de Business Email Compromise. En este tipo de estafa, los ciberdelincuentes interceptan o manipulan correos electrónicos entre empresas, especialmente cuando hay facturas pendientes de pago. El objetivo es cambiar el número de cuenta bancaria para que el dinero termine en manos de los estafadores.
También han aumentado las falsas inversiones. En estos fraudes, la víctima ve un anuncio en redes sociales o recibe una propuesta aparentemente segura, a menudo relacionada con criptomonedas, bolsa o plataformas financieras. Al principio, todo parece funcionar: se muestran supuestas ganancias, se anima a invertir un poco más y se crea una sensación de confianza. El problema aparece cuando la persona intenta retirar el dinero y descubre que la plataforma no era real o que los supuestos asesores han desaparecido.
Por qué tu ordenador sigue siendo una puerta de entrada
Aunque muchas estafas empiezan en el móvil, el ordenador sigue siendo una pieza clave en la seguridad digital. Desde él se accede al correo electrónico, se descargan facturas, se gestionan cuentas bancarias, se realizan compras, se almacenan documentos personales y, en el caso de autónomos o empresas, se maneja información sensible de clientes y proveedores.
Por eso es importante contar con una protección básica bien configurada. Mantener el sistema actualizado, usar contraseñas seguras y tener instalado un antivirus para PC ayuda a reducir el riesgo de malware, archivos sospechosos, descargas peligrosas y amenazas que pueden comprometer tus datos. Un antivirus no sustituye al sentido común, pero sí funciona como una capa de defensa necesaria cuando usamos el ordenador a diario.
Señales de alerta que no debes ignorar
Hay indicios que conviene tomar en serio. Si recibes un correo que te pide actualizar datos bancarios, descargar una factura inesperada o entrar en un enlace con urgencia, desconfía. Si una supuesta entidad te llama y te pide códigos de verificación, claves o datos completos de la tarjeta, corta la comunicación y contacta directamente con el banco desde sus canales oficiales.
También debes sospechar de ofertas demasiado buenas, inversiones con rentabilidad garantizada, mensajes con faltas de ortografía, dominios web extraños o archivos adjuntos que no esperabas recibir. En las empresas, cualquier cambio de número de cuenta debe verificarse por una segunda vía, preferiblemente mediante llamada a un contacto ya conocido, no al teléfono que aparece en el mismo correo sospechoso.
Cómo proteger tu ordenador paso a paso
La primera medida es mantener actualizado el sistema operativo. Las actualizaciones se publican regularmente para corregir fallos de seguridad. Posponerlas durante semanas deja el ordenador expuesto a vulnerabilidades.
La segunda es revisar tus contraseñas. No uses la misma clave para el correo, la banca, las redes sociales y las tiendas online. Si una de esas plataformas sufre una filtración, los delincuentes probarán esa misma contraseña en otros servicios. Lo más recomendable es usar contraseñas largas, únicas y, si es posible, un gestor de contraseñas.
La tercera medida es activar la verificación en dos pasos. Este sistema añade una barrera adicional: aunque alguien consiga tu contraseña, necesitará un segundo código o autorización para entrar. Es especialmente importante en el correo electrónico, porque desde ahí se pueden restablecer muchas otras cuentas.
La cuarta es descargar programas solo desde páginas oficiales. Muchos virus llegan disfrazados de instaladores gratuitos, supuestas actualizaciones, cracks, extensiones del navegador o archivos comprimidos. Si no sabes de dónde viene un archivo, no lo abras.
La quinta es hacer copias de seguridad. Un disco externo, una copia en la nube o una combinación de ambas puede salvarte en caso de ransomware, robo del equipo o fallo grave. La copia debe estar separada del ordenador principal, porque si permanece siempre conectada también puede verse afectada.
Qué hacer si crees que has sido víctima
Si has hecho clic en un enlace sospechoso, has dado tus datos o has instalado algo que no debías, actúa rápido. Cambia las contraseñas desde un dispositivo seguro, avisa al banco si hay datos financieros implicados y revisa los movimientos de tus cuentas. Si se trata de una empresa, conviene avisar internamente para que nadie más caiga en el mismo engaño.
Si el ordenador muestra comportamientos extraños, desconéctalo de Internet y realiza un análisis completo con una herramienta de seguridad fiable. No borres correos, mensajes, justificantes ni capturas de pantalla, porque pueden servir como prueba si presentas una denuncia.
La mejor defensa es desconfiar a tiempo
Proteger tu ordenador equivale a proteger tu dinero, tus documentos, tus conversaciones y tu identidad digital. No hace falta vivir con miedo, pero sí cultivar buenos hábitos: actualizar, verificar, no compartir códigos, usar contraseñas únicas, activar la doble autenticación, hacer copias de seguridad y mantener una protección adecuada en el equipo.
El objetivo de los ciberdelincuentes es que actúes rápido y sin pensar. Tu mejor respuesta es justo la contraria: parar, comprobar y no entregar tus datos hasta estar seguro.


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