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Evolución de la inversión publicitaria digital en España: claves para no perder la ola, por Clyvert

Viernes, 10 de Julio de 2026 Tiempo de lectura:

La inversión publicitaria en medios digitales en España alcanzó en 2025 un récord histórico de 6.211,2 millones de euros, un 11,2% más que el año anterior, según el Estudio de Inversión Publicitaria en Medios Digitales que elabora IAB Spain junto a PwC. Lo digital concentra ya el 69,1% de toda la inversión publicitaria en medios, casi siete de cada diez euros. Detrás de esa cifra hay un mensaje para cualquier empresa o autónomo: el terreno donde se compite por la atención del cliente se ha vuelto, de forma casi total, digital, y entender cómo se mueve ese dinero es el primer paso para invertir con criterio en lugar de a ciegas


 

¿Cuánto invierte España en publicidad digital y a qué ritmo crece?

 

A un ritmo sostenido y de doble dígito. Los 6.211,2 millones de 2025 suponen un crecimiento acumulado del 24,8% respecto a 2023, según IAB Spain y PwC. La magnitud del cambio se aprecia mejor con perspectiva histórica: en 2003, la inversión publicitaria digital en España apenas alcanzaba los 72,6 millones de euros, de modo que el mercado se ha multiplicado por más de ochenta en dos décadas. Pocos sectores económicos han crecido a ese ritmo de forma tan sostenida.

 

Ese 69,1% que representa lo digital sobre el total de medios —tres puntos más que el año anterior— confirma que la publicidad en televisión, prensa o radio ha quedado en una posición minoritaria y decreciente. La televisión convencional resiste como segundo medio, pero el grueso de la inversión y, sobre todo, del crecimiento se concentra en lo digital. Para una empresa, la conclusión es directa: la pregunta ya no es si invertir en digital, sino cómo repartir esa inversión para que rinda en un mercado cada vez más caro y competido.

 

Conviene además leer la cifra en su contexto económico. Un mercado que crece un 11,2% en un año lo hace porque las empresas obtienen retorno de esa inversión; si no, no la repetirían. Pero ese mismo crecimiento encarece la competencia: cada nuevo euro que entra en el sistema eleva el precio de la atención para todos, también para los pequeños anunciantes que compiten con presupuestos modestos.

 

 

¿Cómo se reparte la inversión entre los distintos canales?

 

De forma muy concentrada en dos disciplinas. Según el desglose de IAB Spain y PwC para 2025, el reparto es el siguiente:

  • Search (anuncios en buscadores): 1.992,6 millones de euros, el 32,1% del total y la primera disciplina, con un alza del 11,3%.
  • Redes sociales: 1.832,5 millones (29,5%), el segundo bloque por volumen y con un crecimiento del 13,2%.
  • Display (sin redes sociales): 1.225,9 millones, con el vídeo superando los 535 millones.
  • Clasificados: 423,4 millones, +20,2%.
  • Marketing de afiliación: 250,9 millones, +22%.
  • Televisión conectada (CTV): 174,9 millones, +48,4%, el mayor crecimiento del mercado.
  • Influencers: 158,4 millones, +25,9%.
  • Audio digital: 144,4 millones, +8,5%, con el streaming acaparando el 91,7% del segmento y el podcast creciendo un 27%.
  • DOOH (exterior digital): 143,5 millones; y branded content, 115,5 millones, +8,7%.

 

Entre el Search y las redes sociales absorben, por sí solos, más de seis de cada diez euros invertidos en digital. Es un dato relevante para cualquier negocio: son los dos canales donde la competencia —y por tanto el coste— es más alta, pero también donde está la mayor parte de la demanda. Ignorarlos rara vez es una opción; la cuestión es cómo competir en ellos con eficiencia.

 

 

¿Qué disciplinas crecen más rápido y por qué importan?

 

Las emergentes marcan el ritmo. La televisión conectada se dispara un 48,4% y la inversión en influencers crece un 25,9%, según IAB Spain. Les siguen la afiliación (+22%) y los clasificados (+20,2%). Esta velocidad indica hacia dónde se desplaza la atención del consumidor: hacia el vídeo bajo demanda, las recomendaciones de creadores y los formatos que se pagan por resultados.

 

Para una pyme, no se trata de invertir en todo, sino de entender que el mercado premia cada vez más los formatos que combinan alcance y medición. La afiliación, por ejemplo, paga por resultado, lo que reduce el riesgo; los influencers aportan confianza —un 40% de los usuarios considera fiables a los creadores que sigue, según IAB Spain—; y la CTV acerca el impacto televisivo a presupuestos antes inalcanzables, con una segmentación imposible en la televisión tradicional.

 

El podcast y el audio digital merecen una mención aparte. Aunque su volumen es todavía modesto, el podcast crece a un 27% anual y ofrece a las marcas un entorno de atención alta y poca saturación publicitaria. Son los nichos donde un anunciante ágil puede obtener ventaja antes de que el coste se equipare al de los canales maduros.

 

 

¿Qué sectores y anunciantes lideran la inversión?

 

Conocer quién invierte ayuda a entender la competencia. Según IAB Spain, los sectores que más invirtieron en publicidad digital en 2025 fueron el editorial, la automoción y el entretenimiento. Son industrias con alta competencia y ciclos de compra complejos, lo que explica su apuesta por lo digital. Entre los grandes anunciantes individuales destacaron Telefónica, el grupo PSA y Amazon.

 

Para una pyme, el dato tiene una lectura práctica: compite por la atención —y por el inventario publicitario— con anunciantes de bolsillos muy profundos. Eso no la deja fuera del juego, pero sí explica por qué la precisión importa tanto. Donde una gran marca puede permitirse el alcance masivo, un negocio pequeño gana segmentando con finura, eligiendo nichos y midiendo cada euro, en lugar de competir de tú a tú por las pujas más caras.

 

 

¿Qué papel juegan la compra programática y la automatización?

 

Un papel cada vez más central. En los formatos que la permiten —display, vídeo, audio, CTV y exterior digital—, el 40% de la inversión se contrata ya de forma programática, frente al 60% directa, según IAB Spain y PwC. Si se suman la programática, el Search y las redes sociales, los modelos automatizados representan en torno al 73% de toda la inversión digital.

 

La lectura experta es clara: la publicidad digital es hoy un mercado gobernado por algoritmos de subasta y optimización en tiempo real. Eso encarece la atención y penaliza a quien invierte sin método, porque compite con sistemas automatizados que ajustan pujas continuamente en función de mil señales. Sin una estrategia y una medición sólidas, una pyme paga de más por cada impacto y, lo que es peor, no se entera de ello.

 

La automatización también tiene una cara amable para el pequeño anunciante: democratiza el acceso a una sofisticación que antes solo estaba al alcance de las grandes. Las mismas plataformas que usan las multinacionales están disponibles para un autónomo. La diferencia ya no es el acceso a la herramienta, sino el criterio con que se usa y los datos que se le proporcionan.

 

 

¿Qué significa todo esto para una empresa con presupuesto limitado?

 

Que la disciplina vale más que el volumen. En un mercado que invirtió un 11,2% más en un solo año, repetir lo de siempre compra cada vez menos visibilidad, porque los grandes anunciantes elevan el coste de cada clic y cada impresión. Una empresa pequeña no gana por gastar más, sino por concentrar el gasto donde mejor se mide y se atribuye, y por renunciar a lo que no demuestra retorno.

 

Ese es el enfoque que defendemos en Clyvert al diseñar el análisis de la inversión publicitaria de un cliente: priorizar los canales que capturan la demanda existente, medir cada euro en clientes y no en impresiones, y escalar solo lo que demuestra retorno. En un mercado caro, esa es la única forma de no quedarse fuera sin malgastar el presupuesto.

 

 

¿Hacia dónde irá la inversión publicitaria en 2026?

 

Hacia la continuidad de la expansión, según las previsiones. El comité de expertos de IAB Spain anticipa que 2026 mantendrá la inercia de crecimiento del mercado digital, con el vídeo avanzando a ritmos cercanos al doble dígito y la televisión conectada como disciplina líder en crecimiento. Conviene tomar estas cifras como estimaciones del sector, no como datos consolidados, pero la dirección es nítida.

 

La tendencia de fondo apunta a más vídeo, más automatización y más peso de los formatos medibles y de la publicidad sobre contenidos comerciales —el llamado retail media—. Para una empresa, prepararse para esa ola significa construir desde ahora una base sólida de medición y de dato propio, porque será lo que permita aprovechar los nuevos formatos sin perder el control del retorno cuando el coste de la atención siga subiendo.

 

 

¿Cómo no perder la ola sin malgastar el presupuesto?

 

Con un puñado de principios que cualquier negocio puede aplicar, al margen de su tamaño:

  • Empezar por la demanda existente, capturando a quien ya busca, antes de financiar la generación de demanda nueva.
  • Medir en clientes e ingresos, no en clics ni impresiones, para saber qué inversión rinde de verdad.
  • Concentrar y no dispersar, porque un canal bien trabajado supera a cinco a medias en un mercado que encarece la atención.
  • Construir dato propio, la base que permitirá aprovechar los nuevos formatos sin depender de señales prestadas.

 

¿Qué errores comete una pyme al invertir en publicidad digital?

 

Los más frecuentes se repiten al margen del sector, y casi todos tienen que ver con la falta de método más que con la falta de dinero. Conviene conocerlos porque evitarlos no cuesta presupuesto, solo criterio:

  • Dispersar la inversión, repartiendo poco dinero entre demasiados canales sin medir ninguno con rigor.
  • Medir lo que no importa, juzgando las campañas por clics o impresiones en lugar de por clientes e ingresos.
  • Copiar a los grandes, imitando estrategias de anunciantes cuyo objetivo y presupuesto nada tienen que ver con los de una pyme.
  • No recoger dato propio, lo que deja al negocio a merced de una señal publicitaria cada vez más degradada.

 

A estos se añade uno más sutil: cambiar de estrategia cada pocas semanas. La publicidad digital necesita tiempo para que los algoritmos de optimización aprendan y para que los datos sean significativos; quien reinicia las campañas constantemente impide ese aprendizaje y desperdicia la inversión inicial una y otra vez.

 

Evitar estos fallos sitúa a una pyme por delante de buena parte de su competencia, que suele caer en al menos uno de ellos. Concentrar el gasto en uno o dos canales medibles, fijar indicadores de negocio desde el inicio, dar tiempo a cada acción y construir una base de datos propia son decisiones al alcance de cualquier negocio. La diferencia entre rentabilizar la publicidad y malgastarla rara vez está en cuánto se invierte, sino en con cuánto método se hace.

 

 

Preguntas frecuentes

 

¿Tiene sentido que una pyme invierta en publicidad digital con la competencia de las grandes marcas?

 

Sí, siempre que lo haga con foco. Las grandes encarecen los canales masivos, pero una pyme puede competir en nichos, en búsquedas locales y en formatos medibles donde el tamaño importa menos que la precisión y la constancia.

 

¿En qué canal conviene empezar?

En el que capture la demanda que ya existe: normalmente el Search y, en negocios locales, la ficha de empresa. Son los más fáciles de medir y los que ofrecen retorno antes, según la experiencia del sector.

 

¿Cómo se sabe si la inversión está funcionando?

Por los clientes y los ingresos que genera, no por las impresiones o los clics. Un buen indicador es disponer de un cuadro de mando que conecte cada canal con el negocio y permita comparar el coste de captar un cliente por cada vía.

 

Conclusión

La publicidad digital española vive un momento de récord, pero también de máxima competencia y automatización. Para no perder la ola, una empresa no necesita gastar como las grandes, sino invertir con criterio: entender el reparto del mercado, concentrarse en lo medible y construir una base de datos propia. Si quieres situar tu inversión en este contexto, puedes empezar por un diagnóstico riguroso y gratuito en clyvert.com.

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