El próximo viernes, en Sabadell, el Zamora disputará el último asalto a la Segunda División con una renta de un gol, el conseguido por Losada en el Ruta de la Plata. Una ventaja muy corta para viajar a Sabadell, pero que sin duda se compensará con la ilusión de toda una provincia, el pundonor y el sacrificio de los jugadores y, por qué no, con un poco de la diosa fortuna, que por una vez debería favorecer a esta tierra donde el sacrificio, el sudor y el dolor casi nunca han obtenido recompensa directa en el territorio
Independientemente del resultado en Sabadell y del ascenso o no del Zamora CF, hay algo que ya se ha conseguido: unir a toda una provincia en torno a un equipo para alcanzar un éxito deportivo inédito, como sería el ascenso al fútbol profesional.
En el Zamora CF no solo está representado el equipo de la capital, sino también las decenas de clubes deportivos de muchos pueblos de Zamora que ni siquiera luchan por ascender, sino simplemente por sobrevivir para poder ilusionar a los vecinos de su pueblo con un partido de fútbol donde los gritos de ánimo son, en realidad, un grito de “aquí estamos, todavía vivos” en un mundo rural que lucha por comercializar productos agrícolas y ganaderos cada vez menos rentables; en un mundo donde los servicios sociales, como la salud o la educación, se deterioran; en un mundo que ve cómo se destruyen paisajes y espacios naturales por incendios o por empresas energéticas con pocos escrúpulos.
El próximo sábado, el Zamora CF en Sabadell será algo más que un equipo luchando por ascender: serán miles de zamoranos que creen que el sacrificio y el trabajo aún pueden tener recompensa, porque los valores todavía sirven en un mundo globalizado que olvida a las personas en favor de beneficios económicos cada vez más concentrados en manos de unos pocos. Si el equipo de la capital consigue el ascenso, será, además de una hazaña de todo el pueblo zamorano, un trampolín para que el mundo empresarial y el sector agrícola y ganadero crean en una tierra llena de riqueza, donde los alimentos cultivados o transformados son nuestro gran valor.
Al igual que en el fútbol hay canteras que prometen, también en nuestra provincia tenemos una cantera inmensa en la agricultura, la ganadería, la cultura, la historia o los paisajes. Solo necesitamos entrenadores que dirijan esos recursos de manera adecuada para conseguir no un equipo de Segunda, sino de Primera.
Ojalá estos días de ilusión con nuestro Zamora CF sirvan para creer en nosotros mismos y sigamos alimentando esa llama que ha encendido el equipo en nuestros clubes más cercanos: el sorprendente Sta. Croya CD, la UD Bovedana femenina de Tercera División, los equipos del Villaralbo CD, los equipos de Benavente CD y Racing, los equipos de Sanabria, el CD San Pedro de Ceque… Todos ellos son también ejemplos de sacrificio y pundonor que mantienen viva la ilusión de un pueblo y de una tierra donde quieren seguir viviendo y disfrutando hijos, padres y abuelos, sin pensar en abandonarla por falta de oportunidades.
Nos merecemos el ascenso del Zamora CF, pero si no llega, no perdamos la ilusión en nuestros equipos y sigamos apoyándolos, porque representan algo más que deporte: representan la convicción de que valores como el sacrificio, el pundonor y la honradez pueden obtener recompensa.




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