El clima continental y la abundancia de construcción tradicional hacen de las humedades un problema habitual en las casas de la comarca. Saber de qué tipo son es el primer paso para no gastar dinero en la solución equivocada
Las humedades son uno de los problemas domésticos más frecuentes en Benavente y los pueblos de la comarca, y también uno de los peor resueltos. La mayoría de la gente, al ver una mancha o moho en la pared, reacciona limpiando y pintando, y el problema reaparece a los pocos meses. El motivo es casi siempre el mismo: se trata el síntoma sin saber qué tipo de humedad se tiene, y en esta zona conviven dos muy distintas.
La humedad que sube del suelo
La primera es la humedad por capilaridad, especialmente común en la construcción tradicional de la comarca: casas de adobe, tapial, piedra o ladrillo macizo, muchas de ellas sin barrera contra la humedad bajo los muros. En estas viviendas, el agua del terreno asciende por la pared como lo haría por una esponja, dejando una mancha horizontal en la parte baja —raramente por encima del metro o metro y medio—, acompañada de un polvillo blanco característico (salitre) y de pintura abombada en los zócalos. Es constante todo el año y no tiene nada que ver con la lluvia. Quien quiera entender cómo se aborda puede consultar esta guía sobre la humedad por capilaridad, que detalla las soluciones reales y sus precios.
La humedad del invierno
La segunda es la condensación, propia del clima continental de Zamora: inviernos fríos y largos en los que mantenemos las casas calientes y cerradas. El vapor del aire interior se deposita sobre las superficies frías —esquinas, techos, paredes que dan al exterior, zonas detrás de los muebles—, formando manchas y moho negro superficial. A diferencia de la capilaridad, aparece y empeora en invierno, y se concentra en las zonas frías de la vivienda.
Cómo distinguirlas antes de gastar
La regla es sencilla. Si la mancha está en la parte baja del muro, es constante todo el año y trae salitre, apunta a capilaridad. Si está en esquinas y techos y empeora en invierno con la calefacción, es condensación. Cada una exige una solución distinta —barreras químicas o físicas en un caso, ventilación y aislamiento en el otro—, por lo que tratar el síntoma sin identificar la causa es tirar el dinero. Para entender todos los tipos y sus tratamientos, esta guía para reparar humedades sirve de orientación.
El paso clave es el diagnóstico profesional: el recorrido del agua rara vez es evidente y el punto donde aparece la mancha no siempre es por donde entra. Contar con empresas especializadas en humedades en Zamora que conozcan la construcción y el clima de la zona es la mejor forma de acertar a la primera. En una comarca con tantas casas antiguas y un invierno tan marcado, diagnosticar bien no es un lujo: es la diferencia entre arreglarlo una vez y convivir con la mancha para siempre.


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