Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Continuar...

¿Cómo proteger las manos al trabajar con herramientas de jardinería y paisajismo?

Lunes, 11 de Mayo de 2026 Tiempo de lectura:

Trabajar en jardinería y paisajismo puede parecer una actividad tranquila… hasta que entran en juego tijeras de podar, sierras, cortasetos o desbrozadoras. Las manos, siempre en primera línea, están expuestas a cortes, pinchazos, abrasiones e incluso vibraciones prolongadas. Entonces, ¿cómo protegerlas de forma eficaz sin perder destreza ni comodidad?

 

 

Los riesgos más comunes al usar herramientas de jardinería

Antes de elegir la protección adecuada, conviene identificar los riesgos reales del entorno de trabajo. En jardinería y paisajismo, los más frecuentes son:

 

  • Cortes con herramientas manuales (tijeras, cuchillas, sierras).
  • Pinchazos por espinas, ramas o alambres.
  • Rozaduras y ampollas por fricción continua.
  • Exposición a humedad, barro y productos fitosanitarios.
  • Vibraciones transmitidas por maquinaria motorizada.

 

Cada tarea implica exigencias distintas. No es lo mismo plantar arbustos que manipular una motosierra. Por eso, la protección de las manos debe adaptarse tanto a la herramienta como a la intensidad del trabajo.

 

Elegir guantes de protección adecuados

Los guantes no son un simple accesorio: forman parte esencial de la ropa de trabajo diseñada para proteger frente a riesgos mecánicos. En el caso de la jardinería, conviene prestar atención a varios criterios técnicos.

 

Resistencia al corte y a la abrasión

Cuando se utilizan herramientas afiladas, es fundamental optar por guantes con nivel adecuado de resistencia al corte. Los modelos con fibras técnicas reforzadas permiten manipular ramas o cuchillas con mayor seguridad sin sacrificar flexibilidad.

 

Además, la resistencia a la abrasión es clave para tareas repetitivas como rastrillar o mover piedras. Un material resistente en la palma prolonga la vida útil del guante y protege la piel frente al desgaste continuo.

 

Protección frente a pinchazos y espinas

En trabajos de poda o limpieza de setos, las espinas pueden atravesar tejidos demasiado finos. Los guantes reforzados en dedos y palma reducen significativamente este riesgo. Algunos modelos incorporan recubrimientos específicos que mejoran la barrera frente a perforaciones sin perder sensibilidad táctil.

 

Comodidad y ajuste ergonómico

Un guante demasiado rígido puede resultar tan peligroso como no llevarlo, ya que disminuye el control sobre la herramienta. Es importante elegir modelos ergonómicos, transpirables y con buen ajuste a la muñeca para evitar deslizamientos.

 

La comodidad también influye en la seguridad: si el trabajador se siente cómodo, mantendrá el equipo puesto durante toda la jornada.

 

Adaptar la protección al entorno y la temporada

El trabajo al aire libre implica variaciones de temperatura y condiciones climáticas cambiantes. En invierno, los guantes deben ofrecer aislamiento térmico sin comprometer el agarre. En verano, la transpirabilidad es prioritaria para evitar sudoración excesiva y pérdida de adherencia.

 

Asimismo, en entornos húmedos o con riesgo de contacto con productos químicos, conviene seleccionar guantes con recubrimientos impermeables o resistentes a determinadas sustancias.

 

La protección de las manos no debe considerarse de forma aislada. Forma parte de un conjunto coherente de ropa de trabajo adaptada a cada entorno profesional, donde cada elemento cumple una función específica dentro de la estrategia de prevención.

 

Buenas prácticas para prolongar la protección

Más allá de la elección inicial, el mantenimiento también cuenta. Revisar regularmente los guantes en busca de cortes o desgaste, limpiarlos según las indicaciones del fabricante y sustituirlos cuando pierdan sus propiedades protectoras son hábitos esenciales.

 

Al final, proteger las manos no es una cuestión secundaria. Son la herramienta principal del jardinero y del paisajista. Elegir la protección adecuada permite trabajar con mayor confianza, precisión y continuidad, incluso cuando la tarea se complica entre ramas, espinas y herramientas afiladas.

 

Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.247

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.