Día Jueves, 23 de Abril de 2026
Las aulas de Benavente se transformaron este viernes en un espacio donde la ciencia dejó de ser teoría para convertirse en una realidad cercana, tangible y llena de esperanza. El joven investigador benaventano Pablo Miñambres Barrio regresó a los centros en los que se formó para compartir su experiencia y conocimientos con el alumnado del Colegio Virgen de la Vega y del IES Los Sauces, dentro del programa «Voluntariado por la Ciencia» impulsado por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC)
La jornada tuvo un marcado carácter emocional. Miñambres no era un ponente cualquiera, sino un antiguo alumno que recorrió las mismas aulas desde Infantil hasta Secundaria en el Colegio Virgen de la Vega, y posteriormente cursó Bachillerato en el IES Los Sauces. Ese vínculo facilitó una conexión especial con los estudiantes, que encontraron en él un ejemplo cercano de esfuerzo, vocación y compromiso.
Durante sus intervenciones, el joven investigador logró acercar conceptos complejos de genética molecular a los alumnos con un lenguaje claro y accesible. A través de comparaciones sencillas, explicó el desarrollo del cáncer como si se tratara de un coche: “ocurre cuando los oncogenes pisan el acelerador a fondo y los genes supresores, que deberían actuar como freno, están rotos”. Una metáfora que permitió comprender de forma directa una enfermedad que, pese a su complejidad, puede abordarse desde la investigación y la prevención.
El mensaje central de la jornada fue de esperanza. Miñambres destacó los avances actuales en oncología, orientados hacia la llamada Medicina de las 4P: predictiva, personalizada, participativa y preventiva. En este contexto, mencionó herramientas como la biopsia líquida, los gemelos digitales o terapias innovadoras como la inmunoterapia (PD-L1) y las células CART, que abren nuevas vías en el tratamiento del cáncer.
![[Img #237320]](https://interbenavente.es/upload/images/04_2026/1524_whatsapp-image-2026-04-22-at-202951-2.jpg)
Más allá de la investigación, la sesión puso el foco en la importancia de la prevención. El ponente incidió en los factores de riesgo modificables, como el consumo de tabaco y alcohol o la exposición a radiación ultravioleta, e hizo un llamamiento a la participación en los programas de cribado. Pruebas como las mamografías, los controles de cáncer de cérvix o el test de sangre oculta en heces a partir de los 50 años resultan fundamentales para avanzar hacia el objetivo marcado por la AECC: alcanzar una tasa de supervivencia del 70% en el año 2030.
En la recta final de los encuentros, Miñambres animó a los jóvenes a plantearse un futuro en la ciencia. Él mismo es beneficiario de una beca de investigación de la AECC, que le permite compaginar su trabajo en laboratorio con los estudios de Medicina y su actividad hospitalaria. “El objetivo de supervivencia del 70% está, en gran medida, en manos de estos chavales”, subrayó, poniendo en valor la importancia de apostar por la investigación.
Desde la organización y los centros educativos se destacó la excelente acogida de la iniciativa. La implicación del profesorado y la actitud participativa del alumnado refuerzan el papel de Benavente como referente en divulgación científica. Una jornada que dejó claro que la educación, la prevención y el apoyo al talento local son herramientas clave en la lucha contra el cáncer.



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