Día Viernes, 17 de Abril de 2026
La fosa común del cementerio de Benavente, uno de los espacios de memoria más significativos de la ciudad, acogió en la tarde de este 14 de abril el acto conmemorativo organizado por Izquierda Unida Benavente con motivo del 95º aniversario de la proclamación de la II República Española. El homenaje se celebró junto a la escultura creada por el artista benaventano Gabi More, un monumento en forma de puño que se ha convertido en símbolo de resistencia, dignidad y reconocimiento a las víctimas de la represión franquista
El encuentro, reunió a un reducido grupo de militantes y simpatizantes de la formación, que participaron en una ceremonia marcada el respeto y la reivindicación de los valores republicanos. El acto combinó intervenciones políticas, lecturas literarias y un manifiesto final que situó la memoria histórica como eje central del compromiso político de la organización.
La escultura de Gabi More, instalada en 2023, ha transformado la fosa común en un lugar de referencia para los actos de memoria democrática en la ciudad. Su diseño —un puño alzado emergiendo de la tierra— simboliza la resistencia frente a la injusticia y la dignificación de quienes fueron represaliados durante la Guerra Civil.
El coordinador local de Izquierda Unida, Jesús Nieto, fue el encargado de abrir el acto con una intervención extensa en la que centró su discurso en la Constitución de la II República, aprobada el 9 de diciembre de 1931. Nieto explicó que había vuelto a leer el texto recientemente y que le había sorprendido la fuerza con la que aparece la palabra libertad, una de las más repetidas en toda la Carta Magna.
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En su intervención, destacó que el artículo 1 definía España como “una república democrática de trabajadores de toda clase”, una formulación que, según señaló, marcaba el espíritu social, igualitario y profundamente transformador del proyecto republicano. Recordó también que la Constitución establecía la igualdad de todos los españoles ante la ley, sin privilegios por razón de nacimiento, sexo, clase social, riqueza, ideas políticas o creencias religiosas.
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Nieto subrayó la importancia del carácter laico del Estado republicano, que no reconocía religión oficial, y comparó este principio con la situación actual, donde —según su valoración— el modelo aconfesional no siempre se refleja en la práctica. También mencionó el artículo 6, en el que España renunciaba expresamente a la guerra como instrumento de política nacional, un punto que relacionó con debates contemporáneos sobre conflictos internacionales.
El coordinador local dedicó parte de su intervención a recordar la reforma agraria, recogida en el artículo 47, que protegía al campesinado y promovía medidas como el crédito agrícola, la indemnización por pérdida de cosechas o la creación de cooperativas. Nieto defendió que la II República impulsó la modernización del campo español y lamentó que, en su opinión, este legado se haya desdibujado en el discurso político actual.
Finalmente, expresó su preocupación por el escaso tratamiento de la II República en los planes educativos, afirmando que “o se pasa de puntillas o directamente se obvia”, lo que —según dijo— contribuye al desconocimiento de uno de los periodos más relevantes de la historia democrática española. Concluyó señalando que la República representó “un momento cumbre democrático” cuyo legado sigue siendo una referencia para quienes defienden un modelo más igualitario y participativo.
Tras la intervención de Nieto, Cristina Mateos tomó la palabra para leer varios poemas y fragmentos de Ernestina de Champourcín y Rosalía de Castro, dos autoras cuya obra está profundamente vinculada a la sensibilidad social, la dignidad humana y la memoria colectiva.
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El acto concluyó con la lectura de un manifiesto a cargo de Manuel Burón, en el que Izquierda Unida defendió la plena vigencia del proyecto republicano y reivindicó la necesidad de avanzar hacia una III República. El texto repasó algunos de los avances impulsados por la II República: el sufragio femenino, la ley del divorcio, la alfabetización masiva, la escuela pública y laica, la protección social o la reforma agraria.
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Burón subrayó que la Constitución de 1931 fue pionera en reconocer derechos sociales como la asistencia a enfermos y ancianos, la protección a la maternidad y la infancia o la garantía de una existencia digna para la clase trabajadora. El manifiesto defendió que estos valores siguen siendo esenciales en la actualidad y que la participación ciudadana es imprescindible para construir un modelo político más justo e igualitario.
El texto concluyó con un llamamiento a “defender la memoria de los valores republicanos” y a rechazar las manipulaciones que —según la organización— buscan denigrar la realidad histórica de la II República. Burón afirmó que, 95 años después, “la lucha por la igualdad, la justicia social y la libertad sigue plenamente vigente”.
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MANIFIESTO
Este 14 de abril, se cumplen 95 años de la proclamación de la II República. Dada la situación actual que vivimos, desde Izquierda Unida de Benavente, reivindicamos la plena vigencia del proyecto político republicano para nuestro país.
No se trata de una reivindicación nostálgica, sino de la expresión de un convencimiento profundo: En la España actual, el régimen republicano es la mejor alianza para la defensa de los derechos y libertades democráticas. Por ello, hacemos un llamamiento a los hombres y mujeres a defender la memoria de los valores republicanos y a rechazar las distintas manipulaciones que pretenden denigrar la realidad de lo que fue la II República Española y favorecer una estrategia común con el objetivo de conquistar la III República.
La clase trabajadora movilizada en la calle y los ayuntamientos tras aquellas elecciones municipales fueron quienes trajeron la II República y con ellos, un cambio de régimen. Partiendo de esta base, se inició un proceso constituyente, y en meses, España dispuso de una Constitución muy avanzada, que convertía a este país en “una República de trabajadores de toda clase”, una esperanza para la modernización de España y su transformación en una sociedad sin clases.
Todo ello conllevó un cambio en la sociedad y el Estado, con políticas orientadas a la clase obrera, educativas, económicas, militares, civiles, etc; la República puso en marcha muchos aspectos y sacó del atraso a España. La República trajo el sufragio universal femenino, la ley agraria para afrontar el reparto de tierras, la alfabetización masiva gracias a una Escuela Pública y Laica, despenalización del aborto, ley del divorcio, derecho a paro forzoso y seguro por enfermedad laboral entre muchas otras cuestiones, cuestiones que hoy en día seguimos reivindicando y que nos vinculan a ese 14 de abril de 1931.
La Constitución Española de 1931, aprobada el 9 de diciembre de ese mismo año, marcó un hito en el constitucionalismo español al ser la primera en reconocer y garantizar derechos sociales como el de asistencia a los enfermos y ancianos, protección a la maternidad y a la infancia (art. 43); o la garantía a los trabajadores y trabajadoras de una “existencia digna” mediante protección en casos de enfermedad, accidente, paro forzoso, vejez, invalidez y muerte, y con una especial protección al trabajo de las mujeres, de los jóvenes, y de la maternidad (art. 46).
En el momento actual, hemos entendido gracias a la república, que la participación ciudadana en política es imprescindible y que somos ciudadanos con derechos y no siervos. Todas las personas somos iguales, y por ello, hoy día 14 de abril, tenemos que remarcar la lucha frente a esta monarquía corrupta que vela por los intereses de las grandes empresas fuera de nuestro país, pero se olvida del pueblo que con su trabajo le da su sustento.
La República es la apuesta por la igualdad y por la verdadera libertad de elección sobre el futuro que deseamos los trabajadores y trabajadoras de este país, por una sociedad sin clases. Además, en pleno siglo XXI, es algo básico y racional que sea el pueblo el que elija al jefe del Estado, y no por herencia.
Hoy, 95 años después, continuamos luchando de manera pacífica y democrática, pero firmemente y sin descanso, con la misma convicción para lograr la III República Española. Creemos necesario no sólo recordar aquella experiencia, sino recordar para reivindicar la plena vigencia del proyecto republicano como oportunidad transformadora para las clases populares de España.





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