Del Viernes, 27 de Marzo de 2026 al Domingo, 05 de Abril de 2026
En una época donde las tradiciones ancestrales luchan por no caer en el olvido, Benavente cuenta con dos baluartes de la cultura campanera. Gonzalo Muñoz y Daniel Brime, dos jóvenes que desde la infancia sintieron una especial atracción por el sonido de las campanas, se han convertido en los encargados de mantener vivo este arte declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco
Ambos se formaron en la Escuela de Campaneros Zamoranos, impulsada por la Asociación Cultural de Campaneros Zamoranos que preside Antonio Ballesteros, y actualmente tocan con regularidad en las iglesias de Santa María la Mayor y San Juan del Mercado de la capital benaventana, además de en otros evenetos organizados por la Escuela de Campaneros, tanto dentro como fuera de la provincia.
El origen de esta afición tan singular difiere ligeramente en cada uno de ellos, pero comparten una misma pasión. Gonzalo Muñoz recuerda que "de pequeñito me llamaban mucho la atención el sonido. Cuando venía a pasar por aquí, por Santa María, decidí meterme más para aprender sobre esta tradición". Con tan solo 9 o 10 años dio sus primeros pasos de la mano de Antonio Ballesteros.
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Por su parte, Daniel Brime sitúa su primer contacto con las campanas en un lugar emblemático: la Catedral de León. "Hubo un instante en el que empezaron a sonar y ya me fui fijando en la onda sonora que generaba la campana", explica. Fue Luis León quien, invitándole a Revellinos de Campos con apenas cinco años, le permitió experimentar la emoción de un campanario desde las alturas. "Allí en su cochera tiene un campanario portátil muy pequeño. Mis padres y él se iban a dar una vuelta y yo me quedaba en la cochera dándole hasta que le fui cogiendo el tranquillo a la molinera", recuerda Daniel.
Gonzalo realizó su primer toque oficial en Santibáñez de Tera, acudiendo a una exhibición. Fue allí precisamente donde coincidió con Daniel. "Éramos muy pequeños e hicimos una exhibición, allí nos conocimos", señala Gonzalo.
Preguntados por qué sienten cuando suben a un campanario, la respuesta de ambos transmite una emoción difícil de ocultar. Daniel expresa: "Lo que queremos generar es que la gente se sienta a gusto escuchando las campanas. Desde nuestra perspectiva queremos divertirnos, disfrutar de lo que llevamos haciendo aquí en Benavente dos años desde la Veguilla de 2024. Cada vez que subimos sentimos una ilusión que no se puede explicar con palabras".
Gonzalo añade con orgullo: "De pequeño jamás imaginé que hubiéramos llegado tan alto aquí en Santa María. Cuando le pedimos al párroco subir al campanario no se lo pensó. En el principio decían que las campanas de Santa María no se podían tocar, y nosotros subimos aquella Veguilla y las conseguimos tocar manualmente".
No todo es positivo en el mundo del toque manual de campanas. Los jóvenes reconocen que existen personas a las que les molesta el sonido. Daniel defiende con firmeza: "Hay gente que viene a sentarse al lado de una iglesia dentro del casco urbano a la que le molestan no solo las campanas sino otro tipo de sonidos. Mi mensaje es claro: este es un sonido precioso. Al que no le guste no nos tiene que impedir quitarnos las costumbres, porque además de ser una costumbre preciosa, al 99% de las personas les encanta".
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La riqueza del patrimonio campanero zamorano es inmensa. Daniel explica que "en la asociación tenemos recopilados 35 toques de campanas distintos, ya sean litúrgicos o civiles". El más recientemente recuperado ha sido el "toque de suelta", vinculado a la tradición taurina benaventana. "Se toca durante todo el recorrido del toro enmaromado, desde que sale del toril hasta que llega al matadero. Antes no había bombas, y las campanas de Santa María avisaban de que el toro ya estaba en la calle para que la gente tomara precauciones", detalla.
Entre los toques que dominan se encuentran el de arrebato (para avisar de incendios), el de difuntos, y el extraordinario que Daniel realizó para nombrar al León XIV tras el fallecimiento del Papa Francisco.
Sobre la técnica necesaria para un correcto toque, Daniel señala: "La técnica principal es mientras estás repicando, tener el cuerpo en movimiento, tener el baile al compás de los golpes que das a cada campana. Eso es lo más importante para conseguir un repique bonito".
Ambos jóvenes coinciden en el respaldo incondicional de sus familias. Gonzalo agradece que "siempre están ahí, cuando tenemos que ir a algún lugar ellos son los primeros en llevarme y luchan para que no se pierda la tradición".
Y no solo eso, ya hay relevo a la vista. "Aquí tenemos a un pequeño campanero que hace poco se ha metido en la asociación, es de Santa María de la Vega. Ya mostró su interés en la iglesia de Santa María. Es un paso muy grande de lo que estamos manteniendo a día de hoy", anuncia esperanzado Daniel.
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La declaración de la Unesco: un día histórico
La inclusión del toque manual de campanas como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad fue un momento especialmente emotivo. Daniel rememora: "Fue muy emocionante. Fue una lucha de varios años. Yo ese día toqué en mi pueblo, Colina de Trasmonte. Cada campanero nos repartimos en nuestro pueblo e hicimos sonar todas las campanas de España a las 12 de la mañana".
El gran logro: recuperar las campanas de San Juan del Mercado
Uno de los hitos más significativos de estos jóvenes campaneros ha sido poner en funcionamiento las campanas de la iglesia de San Juan del Mercado, que llevaban décadas sin escucharse. "Todavía no conocemos a nadie que las haya escuchado anteriormente", confiesan. Gracias a la ayuda de Ángel Maria y Trilla, que "pusieron todo su empeño en ayudarnos a colocar los badajos", las campanas de San Juan vuelven a sonar.
Próximas citas y compromiso dominical
Los benaventanos han podido escuchar a Gonzalo y Daniel en esta Semana Santa y mañana Día de Resurrección serán los encargados de tocar a la salida de la Virgen de las Angustias, camino a la Plaza Mayor, donde tendrá lugar la tradicional caída del manto, . Además, son ya una presencia habitual cada domingo en las torres de Santa María y San Juan y volverán a tocdar en las próximas fiestas de la Veguilla y el Corpus Christi., consolidando su compromiso con la tradición campanera de la ciudad.
Al finalizar la entrevista, ambos jóvenes ofrecieron una demostración de su arte, haciendo sonar las campanas de Santa María la Mayor. Su mensaje es claro: la tradición campanera no solo tiene presente en Benavente, sino que cuenta con relevo generacional dispuesto a mantener vivo este patrimonio único que, como ellos mismos defienden, lleva "siglos sonando" y merece seguir haciéndolo por muchos más.
Vídeo del toque de campanas en honor al nuevo Papa, León XIV
Con este toque de campana se anuncia la salida del Toro Enmaromado y su presencia en la calle


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