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Semana Santa

César Salvador Gallego regresa a Benavente para pregonar una Semana Santa "con la mirada puesta en la Resurrección"

Redacción Sábado, 14 de Marzo de 2026 Tiempo de lectura:

El antiguo párroco de la ciudad repasa sus vivencias y realiza un profundo recorrido por la Pasión benaventana, desde el Domingo de Ramos hasta el Encuentro

 

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La iglesia de San Juan del Mercado acogió en la noche de este sábado para acoger uno de los actos más señalados del calendario cofrade: el Pregón de la Semana Santa de Benavente 2026. Un evento que cada año congrega a fieles, cofrades y autoridades para escuchar de viva voz la llamada a vivir con intensidad los días santos. En esta ocasión, la responsabilidad recayó en el sacerdote César Salvador Gallego, natural de Pajares de la Lampreana y actual párroco de San Juan Bautista y Santa María de la Horta en Zamora, pero cuyo corazón, como él mismo confesó, sigue muy vinculado a la ciudad que lo acogió durante catorce años.

 

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El templo, engalanado para la ocasión, reunió a una nutrida representación de la vida social, política y religiosa de Benavente. Presidía el acto la alcaldesa de la ciudad, Beatriz Asensio, acompañada de varios concejales del equipo de gobierno y de la oposición

 

El encargado de introducir al pregonero fue Paulino Galván, presidente de la Junta Pro Semana Santa de Benavente, quien con palabras medidas y llenas de afecto fue desgranando el extenso currículum de don César. "Nació en Pajares de la Lampreana el 11 de enero de 1964. Realizó sus estudios en el seminario menor de Toro y fue ordenado sacerdote el 7 de julio de 1990. Es licenciado en estudios eclesiásticos y en teología dogmática por la Universidad Pontificia de Salamanca", comenzó Galván, para después repasar una trayectoria que incluye cargos como formador en el seminario menor de Toro, rector del seminario menor de San Atilano, y párroco en diversas localidades.

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Pero sin duda, el momento más cálido de la presentación llegó al recordar su paso por Benavente. "Párroco de San Juan Bautista de Benavente entre los años 2008 y 2022, también de San Isidro, Santa María la Mayor y Santiago Apóstol", enumeró Galván, destacando además su labor como arcipreste de Benavente-Tierra de Campos entre 2012 y 2021 y, muy especialmente, como asistente eclesiástico de la Junta Pro Semana Santa entre 2018 y 2022. "César, eres un sacerdote comprometido con la Iglesia, con la misión evangelizadora. Tu palabra, marcada por la fe, la reflexión y la sensibilidad pastoral, nos ayudará, sin duda, a mirar la Semana Santa no sólo con los ojos de la tradición, sino como encuentro vivo con el misterio de la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo", concluyó el presidente antes de cederle el atril.

 

 

Don César Salvador Gallego  comenzó su intervención con un poema de Gabriela Mistral titulado 'Al resucitado', unos versos que marcarían el tono de toda su alocución: *"No tiene ya las llagas de los clavos, / ni la herida del costado le duele. / Viene como el sol sobre los bravos / campos de trigo donde el aire huele. / Viene vivo, trayendo entre sus manos / el pan de la esperanza y de la calma. / Miradlo caminar entre los hermanos, / sembrando luz en el rincón del alma. / Cristo vive. Ya no hay piedra ni muro, / ya no hay muerte que pueda sujetarlo. / Es el aire más limpio y más puro, / es el gozo de poder encontrarlo".*

 

 

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Tras los versos de la poetisa chilena, el pregonero quiso compartir una anécdota personal que ilustraba perfectamente el eje central de su mensaje. "Estaba haciendo el Camino de Santiago con un grupo de jóvenes y el último día salíamos, como manda la tradición, desde el Monte del Gozo. En esos momentos se puso a caminar a mi lado un peregrino que hacía cuatro meses que había salido de su país caminando, desde Bélgica. Y con lágrimas en los ojos no dejaba de repetir que cuando dio el primer paso estaba ya soñando con contemplar las torres de la Catedral de Santiago de Compostela. Y es que cuando uno comienza un camino, lo primero que tiene que tener claro es la meta a la que quiere llegar".

 

A partir de esa reflexión, el sacerdote lanzó la idea fuerza de su pregón: "Cuando oímos hablar de Semana Santa, en nuestro corazón lo primero que tiene que aflorar es la resurrección. Cristo ha resucitado y desde ahí os invito a contemplar lo que es la Semana Santa". Y para dar mayor peso teológico a su afirmación, citó a San Pablo en su primera carta a los corintios: *"Pero si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicación y vana también vuestra fe"*. "Y podríamos seguir diciendo —añadió—, si Cristo no ha resucitado, no hay Semana Santa, no hay nada que celebrar. Solo cuando ponemos el misterio de la resurrección en el lugar central de nuestra fe, tiene sentido celebrar la Semana Santa y todos los elementos que hemos ido añadiendo para engrandecerla y para vivirla con intensidad y con emoción".

 

El grueso del pregón consistió en un pormenorizado y sentido repaso a cada uno de los hitos que jalonan la Semana Santa benaventana, desde los actos preparatorios hasta el Domingo de Resurrección. Don César fue desgranando con detalle el significado de cada procesión, cada imagen y cada tradición, invitando a los presentes a no ser meros espectadores, sino a situarse dentro del drama de la Pasión.

 

Recordó el cartel anunciador de este año, obra de Manuel Ángel Domínguez Maniega, que representa a la Virgen de las Angustias en el momento de la caída del manto, en su encuentro con Cristo resucitado. También evocó el traslado del Cristo de los Afligidos desde la ermita de la Soledad hasta San Juan, "un primer recordatorio de que se acercan ya los días santos".

 

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Al llegar al Domingo de Ramos, el pregonero describió con viveza la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén y trazó un retrato de los personajes que rodearon aquellos días: Judas, "que se siente decepcionado"; los discípulos, "desconcertados, aturdidos, asustados"; Pedro, que "tendrá que reconocer con lágrimas en los ojos su propia debilidad"; y los poderosos, "Caifás, Pilato, Herodes, obstinados en mantener el orden establecido". Y lanzó una pregunta directa a los asistentes: "Y nosotros nos preguntamos, ¿de parte de quién nos ponemos, al lado de quién nos ponemos, dónde nos situamos?".

 

El Lunes Santo tuvo un protagonista claro: el Santísimo Cristo de la Salud. "Ante este Cristo sufriente, roto, desmadejado, la fe se hace sentimiento, emoción y llanto. ¡Qué amor tan grande nos ha tenido Dios!", exclamó el sacerdote, que recordó el solemne silencio de la procesión y citó al poeta Federico García Lorca para describirlo: *"Oye, hijo mío, el silencio. / Es un silencio ondulado, / un silencio donde resbalan valles y ecos / y que inclina las frentes hacia el suelo"*.

 

La narración se adentró en el Martes Santo, con las venias de la Virgen de la Soledad a Jesús con la Cruz, un momento que definió como "el más esperado". "En medio de la oscuridad de la Cruz, solo la Madre podrá aportar un poco de luz y calor ante tanto dolor por el que está pasando el Hijo", señaló.

 

El Jueves Santo lo describió como "uno de los días que brilla más que el sol", el Día del Amor Fraterno, en el que Jesús instituye la Eucaristía y lava los pies a los discípulos. El pregonero hizo un exhaustivo análisis de las características del amor de Jesús: "extremo, que no conoce límites"; "servicial, que se niega a sí mismo"; "entregado", y subrayó la íntima relación entre la Eucaristía y la capacidad de amar. "Muchas de nuestras divisiones y enfrentamientos hunden sus raíces en la falta de comunión auténtica en el cuerpo y la sangre de Jesús", advirtió.

 

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Para el Viernes Santo, don César no rehuyó la dureza de la cruz. "Es un elemento de tortura y de suplicio", afirmó, recordando que era la condena más atroz. Pero inmediatamente situó esa muerte en el contexto de la fe: "Nosotros creemos que la cruz es una cruz salvadora, que el que destrozado cuelga de esa cruz será ensalzado y resucitado por el Padre. La muerte no es la última palabra de Dios". En este punto, describió con emoción las procesiones del día, el Vía Crucis, el rezo de la Salve, y la figura del Nazareno y la Dolorosa.

 

Finalmente, la intervención culminó con el estallido de la Pascua. Tras el silencio del Sábado Santo, "la noche estallará en júbilo para cantar el Aleluya". El pregonero quiso diferenciar la alegría pascual de cualquier otra: "No una alegría cualquiera, de grandes risotadas o bullanguera. Es una alegría como la de esos grandes árboles que tienen unas raíces que son más grandes que la misma copa. Aunque uno se encuentre con dificultades, con problemas, con dolor y con sufrimiento, nadie ni nadie podrá matarla. Es la alegría que brota de la fe en Jesucristo resucitado".

 

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Con la mirada puesta en el Encuentro del Domingo de Resurrección, cuando la Virgen de las Angustias, "antes vestida de luto y marcada por el dolor", se encuentra con su Hijo y deja caer el manto para vestirse de blanco, don César concluyó con un sencillo pero profundo deseo: "Feliz Semana Santa para todos".

 

 

Tras el emotivo pregón, la noche continuó con un concierto lírico a cargo de la mezzosoprano Susana Berrientos Rodríguez y la pianista Marta Fernández Lagawe. Las artistas ofrecieron un cuidado repertorio que abarcó desde la música sacra de Bach hasta composiciones de Schubert, Mendelssohn, Haydn, Giovanni Battista, Verdi y el español Joaquín Turina, creando un ambiente de recogimiento y belleza musical que complementó a la perfección la solemnidad del acto.

 

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El broche final lo pusieron los reconocimientos. Se hizo entrega de una placa a Manuel Ángel Domínguez Maniega, autor del cartel anunciador de la Semana Santa de Benavente de este año 2026, una obra que, como se había destacado durante la presentación, muestra una escena "tan simbólica como profundamente pascual: el encuentro de la Madre con Cristo resucitado". Asimismo, se dedicó un cálido reconocimiento al pregonero, César Salvador Gallego, por su magistral intervención y su permanente vínculo con la ciudad.

 

Con este acto, Benavente da por iniciado el camino hacia sus días grandes, con la mirada puesta ya en las procesiones que, a partir del Domingo de Ramos, volverán a llenar de fervor, silencio y emoción las calles de la ciudad.

 

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