![[Img #233319]](https://interbenavente.es/upload/images/02_2026/2617_dolor1.jpg)
Un dolor dental intenso, acompañado de fiebre, malestar al comer, hinchazón y que no mejora tras tomar analgésicos por al menos dos días, son señales de alarma para que vayas cuanto antes al odontólogo.
Ese tipo de dolor no es solo una simple molestia, ya que suele ser palpitante, constante y que se extiende a la mandíbula, el oído o el cuello.
Lo peor es que puede indicar una infección profunda (como un absceso), una caries avanzada que llegó a la pulpa o incluso un diente agrietado que se ha complicado.
Si notas alguno de estos síntomas, no esperes más para ir al dentista, ya que podría extenderse y volverse algo serio que afecte tu salud general.
¿Cuándo el dolor de muelas deja de ser normal?
Si el dolor persiste por más de dos días y empiezan a aparecer síntomas como fiebre e hinchazón, hay que buscar ayuda porque ya no es un dolor dental cualquiera.
La mayoría de problemas dentales empiezan con molestias leves y progresivas. El error habitual es esperar a que “se quite solo”, cuando en realidad el diente casi nunca duele sin motivo.
El dolor suele ser la forma que tiene el organismo de avisar de que algo está avanzando. La clave está en la duración, la intensidad y el contexto en el que aparece.
Diferencia entre molestia pasajera y dolor preocupante
Una molestia ocasional, por ejemplo, al tomar algo muy frío, puede deberse a una sensibilidad puntual, desgaste leve del esmalte o encías retraídas. Este tipo de dolor suele durar segundos y desaparece al retirar el estímulo.
El dolor preocupante, en cambio, presenta alguna de estas características:
- Persiste varios minutos o vuelve con frecuencia.
- Late o aumenta progresivamente.
- Aparece sin estímulo (no estás comiendo ni bebiendo).
- Molesta al morder o al tocar el diente.
- Irradia hacia oído, cabeza o mandíbula.
- Interrumpe el sueño.
Cuando el dolor ya no depende de algo frío o caliente y empieza por sí solo, normalmente el nervio dental está afectado.
Por qué esperar suele empeorar el problema
No esperes un milagro para ir al dentista, ya que el diente no tiene capacidad de curarse por sí mismo. Si hay caries o infección, el proceso continúa aunque el dolor desaparezca temporalmente.
De hecho, cuando el dolor se calma sin tratamiento, muchas veces significa que el nervio ha dejado de responder… pero la infección sigue avanzando dentro del hueso, lo cual es mucho peor.
Ante este panorama, detectar el problema lo más pronto posible suele permitir soluciones mucho más simples y conservadoras. En odontología, casi siempre duele menos tratar a tiempo que aguantar.
Tipos de dolor dental y lo que suelen indicar
La forma en que duele un diente, cuándo aparece y cómo se siente te da pistas sobre lo que está pasando. Aquí te explicamos los tipos más comunes, para que sepas cuándo preocuparte:
Dolor punzante al morder
Si sientes un pinchazo agudo, como una descarga eléctrica, justo cuando cierras la boca o masticas algo duro, lo más seguro es que tengas un diente agrietado o fracturado, un empaste viejo que se ha soltado o una caries profunda que ya llegó cerca del nervio.
A veces es solo en un diente concreto y desaparece rápido al dejar de morder, pero si persiste, no lo ignores, ya que puede empeorar y terminar en infección.
Sensibilidad extrema al frío o al calor
En este caso, se presenta un escalofrío o ardor intenso al tomar algo frío (helado, agua helada) o caliente (café, sopa), que dura segundos o más.
Casi siempre significa que la dentina está expuesta, bien sea por recesión de encías, desgaste de esmalte, caries incipiente o un diente que ha perdido protección.
Si el dolor se queda después de quitar el estímulo o se hace más frecuente, apunta a pulpitis (inflamación del nervio) y necesita atención rápida para evitar que se vuelva irreversible.
Dolor continuo que late
Por otro lado, un dolor sordo pero constante, como si el diente latiera al ritmo de tu pulso, que no para ni con analgésicos comunes, es típico de una infección en la pulpa que puede ser un absceso o pulpitis irreversible.
Es decir, la caries o un golpe ha llegado al nervio y hay inflamación o pus acumulado. Puede hinchar la encía o la cara, dar fiebre y extenderse.
Aquí no esperes a que "se calme solo", porque puede extenderse al hueso o a otras zonas.
Dolor que despierta por la noche
Si te despiertas a mitad de la noche con dolor fuerte en la boca o la mandíbula, o notas que duele más al acostarte, lo más seguro es que se trata de bruxismo (rechinar o apretar los dientes mientras duermes), que genera tensión muscular y desgaste dental.
También puede ser pulpitis avanzada (el dolor sube al estar tumbado por la presión sanguínea) o problemas de ATM (articulación temporomandibular). Si además tienes cefaleas matutinas o mandíbula cansada, apunta fuerte a rechinar nocturno.
Dolor que se irradia a oído, cabeza o mandíbula
El dolor empieza en un diente, pero lo sientes en el oído (como otitis), en la sien, en la cabeza o en toda la mandíbula.
Puede ser por un problema dental grave, como un absceso que presiona nervios cercanos, pero también por trastornos de ATM, bruxismo crónico o incluso sinusitis o infecciones que apuntan a dolor a los dientes.
Si no localizas exactamente el diente culpable o el dolor es difuso y constante, ve a revisarlo, que a veces no es solo dental y hay que diferenciarlo.
Señales de alarma que indican urgencia odontológica
Estas señales significan que no puedes esperar. Ve al dentista lo antes posible, de preferencia el mismo día, para evitar que empeore, se extienda la infección o pierdas un diente. En la siguiente tabla te dejamos las más importantes, resumidas y claras:
|
Señal de alarma |
¿Qué suele indicar? |
¿Por qué es urgente? |
|
Dolor intenso y persistente (no cede con analgésicos) |
Infección profunda, absceso o pulpitis irreversible |
Puede extenderse al hueso o cara; riesgo de fiebre y complicaciones graves. |
|
Hinchazón en cara, encías o mandíbula |
Absceso o infección bacteriana |
La infección avanza rápido; si hay fiebre o dificultad para tragar/abrir la boca, emergencia total. |
|
Fiebre + malestar general con dolor dental |
Infección que se extiende al cuerpo |
No es solo dental: puede afectar salud general; necesita atención inmediata. |
|
Diente caído o desplazado (trauma) |
Avulsión o luxación |
Hay ventana corta (30-60 min) para reimplantar con éxito; guárdalo en leche o saliva. |
|
Diente roto, agrietado o astillado severo |
Fractura que expone nervio o afecta raíz |
Dolor agudo al morder; riesgo de infección si no se trata pronto. |
|
Sangrado incontrolable en boca/encías |
Lesión grave, trauma o problema de coagulación |
Puede indicar corte profundo o complicación; presiona y ve urgente. |
|
Diente flojo en adulto (sin trauma reciente) |
Infección avanzada o periodontitis severa |
Puede perderse la pieza; indica problema subyacente grave. |
|
Pus o sabor amargo/metal en boca |
Absceso con drenaje |
Infección activa; no esperes a que "reviente" solo. |
Qué puede estar pasando realmente dentro del diente
Ahora bien, ante la duda de: ¿qué me pasa exactamente?, estas son las causas más habituales de lo que pudiera estar sucediendo en tu boca y dientes:
- Caries profundas: quizás la caries ha atravesado el esmalte y la dentina, acercándose al nervio. El dolor aparece con frío, calor o dulces y cada vez dura más.
- Infección del nervio (pulpitis): el nervio está inflamado o dañado. El dolor late, aparece solo y puede despertarte por la noche.
- Absceso dental: es posible que la infección ya haya salido del diente hacia el hueso o encía y suele haber presión, inflamación y mal sabor persistente.
- Fracturas internas invisibles: el diente está fisurado aunque no se vea a simple vista. Duele al morder y al soltar la presión.
- Problemas de encías avanzados: la encía y el hueso de soporte están afectados, por lo que puede haber sensibilidad, movilidad dental o molestias al masticar.
Lo más importante es no automedicarse y acudir al dentista de inmediato.
El dolor dental siempre avisa: escuchar a tiempo evita problemas mayores
Hasta aquí hemos visto que el dolor dental rara vez aparece de repente. Normalmente lleva días o semanas dando pequeñas señales antes de volverse intenso.
Entonces, no esperes hasta última hora. Más bien, atenderlo a tiempo suele marcar la diferencia entre un tratamiento sencillo y una intervención más compleja.
Si notas que la molestia aumenta, no desaparece o viene acompañada de inflamación, lo más prudente es no esperar.
Si vives en Catalunya, lo más inteligente es acudir sin demora a un servicio de urgencias dentales en Barcelona para evaluar la causa real, aliviar el dolor y evitar que el problema avance cuando aún tiene solución rápida.


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