Del Martes, 17 de Febrero de 2026 al Miércoles, 18 de Febrero de 2026
Celia Villastrigo, alumna de 3º de ESO del colegio Virgen de la Vega, ha conseguido la medalla de plata en la Olimpiada Femenina Española de Matemáticas, celebrada el pasado 14 de febrero en León. Un logro de enorme relevancia académica y personal que la sitúa entre las jóvenes promesas más destacadas del país en esta disciplina
La competición reunió a 25 alumnas seleccionadas de toda España tras superar exigentes fases previas. Celia representó al Distrito Universitario de Salamanca —que engloba Salamanca, Ávila y Zamora— después de superar con éxito la fase cero, la fase local y la autonómica. Su mérito es aún mayor si se tiene en cuenta que, con 14 años, fue la participante más joven del certamen, compitiendo con alumnas de 4º de ESO y, en su mayoría, de 1º y 2º de Bachillerato.
“Desde que era muy pequeña me gustan las matemáticas”, explica Celia. En su casa siempre estuvieron presentes: sus abuelos son matemáticos, su abuela es catedrática en esta materia, y despertaron en ella la curiosidad por los números y los problemas. A esa base familiar se sumó el impulso de varios profesores que, ya en Primaria, detectaron su talento y la animaron a profundizar. Gracias a ellos entró en el proyecto STALMAT, una iniciativa para jóvenes con especial capacidad matemática que ha sido clave en su formación.
Lejos de ver las matemáticas como una obligación académica, Celia las vive como un reto estimulante. Su consejo para quienes se les resisten es claro: “Que lo piensen como un juego o como acertijos que hay que resolver”. Ese enfoque lúdico, combinado con constancia, ha sido una de las claves de su éxito.
El camino hasta la final nacional no fue sencillo. La fase cero consistió en dos horas y media para resolver 23 problemas; la fase local, cuatro horas y media para cuatro ejercicios de alta complejidad; y la regional, tres problemas en tres horas y media. Finalmente, la fase nacional reunió a las 25 mejores participantes para enfrentarse durante tres horas a cuatro desafíos matemáticos que poco tienen que ver con el temario habitual.
La preparación exigió disciplina. “Dependiendo del día, estudiaba entre una y dos horas y media”, cuenta. Practicaba con problemas de ediciones anteriores que encontraba en internet y, cuando surgían dudas, recurría a sus abuelos o a sus profesores. Para entrenar la concentración —imprescindible en pruebas de hasta cuatro horas y media— utilizaba un cronómetro y simulaba las condiciones reales del examen.
![[Img #233313]](https://interbenavente.es/upload/images/02_2026/5840_6k9a1739.jpg)
No todo fue fácil. La geometría le resultó especialmente exigente, al incluir contenidos que aún no había visto en clase. También hubo momentos de bloqueo. “Me he quedado en blanco varias veces. Lo que hago es dejar el problema, pensar en otra cosa y volver después”. Rendirse, asegura, nunca fue una opción: “Todo tiene solución, en matemáticas”.
El día de la prueba en León lo vivió con serenidad. Las participantes asistieron a actividades y visitas culturales antes de conocer los resultados. “No me lo esperaba para nada”, confiesa sobre el momento en que anunciaron su medalla de plata. La primera llamada fue para sus padres, y después para sus abuelos, conscientes del papel fundamental que han desempeñado en su trayectoria.
A pesar de la responsabilidad de representar a su región, Celia afrontó la experiencia con naturalidad: quería hacerlo bien, pero sobre todo disfrutar. Y también encontró compañerismo entre las participantes a pesar de ser la más pequeña, incluso entre alumnas de segundo de Bachillerato con las que forjó amistad.
Como reconocimiento a su brillante actuación, ha sido invitada a un seminario internacional en Bonn (Alemania), que se celebrará del 11 al 16 de marzo. Será una semana de formación junto a jóvenes talentos europeos, sin carácter competitivo, pero con un alto nivel de exigencia. Celia ya ha sido seleccionada como una de las cuatro representantes españolas.
Con notas habituales de 9 y 10 en matemáticas, tiene claro su futuro: le gustaría ser profesora universitaria, quizá en la Universidad de Salamanca o en Madrid. Sin embargo, más allá de los resultados, subraya la importancia del proceso: “Disfruto tanto durante el camino como cuando llego al resultado”.
Su historia es un ejemplo de talento precoz, pero también de trabajo constante, curiosidad y pasión por el conocimiento. Con apenas 14 años, Celia Villastrigo no solo ha conquistado una medalla nacional; ha demostrado que el entusiasmo y la perseverancia pueden convertir un juego de acertijos en una vocación de futuro.
En el Colegio Virgen de la Vega, sus profesores también muestran satisfacción por tener alumnos tan destacados, que sirven de estímulo y ejemplo para todo el alumnado.



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