Del Viernes, 16 de Enero de 2026 al Domingo, 18 de Enero de 2026
La Junta de Castilla y León ha presentado los datos más recientes del programa de censos de aves acuáticas invernantes, una herramienta clave para conocer el estado de conservación de estas especies y la importancia de los humedales de la Comunidad como refugio durante los meses más fríos del año. Este seguimiento, integrado en el Plan de Monitorización del Estado de Conservación de la Biodiversidad, permite obtener una “imagen fija” anual de las poblaciones y detectar tendencias a medio y largo plazo.
Un seguimiento coordinado y con amplia participación
El censo forma parte del Censo Internacional de Aves Acuáticas (IWC), coordinado por Wetlands International y desarrollado cada enero desde 1967 en humedales de todo el mundo. En Castilla y León, la campaña de 2025 contó con la participación de más de 275 personas, entre agentes medioambientales, celadores, técnicos territoriales y personal de la Fundación del Patrimonio Natural. Para 2026, el trabajo de campo se realizará entre el 9 y el 21 de enero, con especial prioridad los días 17, 18 y 19.
La metodología estandarizada —los mismos lugares, las mismas fechas, los mismos criterios— permite comparar resultados año tras año y evaluar la evolución de las especies, información esencial para su gestión y para cumplir compromisos internacionales como la Directiva Aves o el acuerdo AEWA del Convenio de Bonn.
72.801 aves censadas en 2025: un 6,3% menos que el año anterior
El censo de enero de 2025 registró 72.801 aves acuáticas de 52 especies en 452 localidades de la Comunidad. La cifra supone un descenso del 6,3% respecto a 2024, aunque se mantiene por encima del promedio de los últimos doce años.
Las zonas húmedas con mayor concentración fueron:
- Lagunas de Villafáfila (Zamora): 11.210 aves
- Azud de Riolobos (Salamanca): 10.801
- Lagunas de La Nava, Boada y Pedraza (Palencia): 4.782
- Embalse del Ebro (Burgos): 4.781
- Laguna del Hoyo, El Oso (Ávila): 2.482
- Balsa de Santa Cristina (León): 1.191
- Embalse de Cuerda del Pozo (Soria): 524
- Embalse de San José (Valladolid): 471
- Laguna de la Iglesia (Segovia): 464
Por grupos, los Anseriformes (patos y afines) fueron los más numerosos, con 42.811 ejemplares (55,1%). Les siguieron Charadriformes (limícolas y gaviotas) con 12.470 y Gruiformes (fochas y grullas) con 9.883. Las especies más abundantes fueron el ánade azulón, la grulla común, la avefría europea, la cerceta común y el cuchara común, que juntas sumaron el 70,5% del total.
El censo también detectó especies poco habituales como el morito común o la serreta chica.
Tendencias preocupantes: desplome del ánsar común y del porrón europeo
La Junta advierte de que la tendencia general de las aves acuáticas invernantes en la Comunidad es negativa. Hasta 2011 se superaban los 100.000 ejemplares, pero en 2022 la cifra cayó por debajo de 60.000.
El caso más llamativo es el del ánsar común, cuya población ha pasado de 65.823 ejemplares en 2006 a 1.854 en 2025, una reducción del 97%. La causa principal es el acortamiento de sus rutas migratorias: ahora inverna en zonas del centro y norte de Europa, más cercanas a sus áreas de cría.
También preocupa el porrón europeo, que ha descendido un 71% en doce años (de 418 a 121 ejemplares). Entre los factores que explican este declive figuran la pérdida de hábitat, cambios agrícolas y los efectos del cambio climático, que están desplazando sus áreas de invernada hacia el noreste europeo.
Especies en expansión: tarro blanco y garceta grande
No todas las tendencias son negativas. Algunas especies muestran un crecimiento notable:
- Tarro blanco: de 141 a 599 ejemplares (+325%)
- Garceta grande: de 21 a 136 ejemplares (+548%)
Estos incrementos reflejan cambios en la distribución y adaptación de ciertas especies a nuevos hábitats y condiciones climáticas.
Un programa esencial para la conservación
El censo forma parte del amplio Plan de Monitorización de la Biodiversidad, que en Castilla y León realiza seguimiento de 323 taxones de fauna. En 2026, la Junta continuará evaluando grupos clave como aves acuáticas, ardeidas, aves esteparias, rapaces, mesomamíferos carnívoros, peces amenazados, oso pardo y lobo ibérico, entre otros.
Los datos obtenidos no solo permiten mejorar la gestión de los humedales —ecosistemas frágiles y de enorme valor ecológico—, sino que también alimentan el Inventario Español del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad y garantizan el cumplimiento de los compromisos nacionales e internacionales en materia de conservación.
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