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Cultura

Emiliano Pérez Mencía publica un libro sobre romerías y ermitas en los Valles de Benavente

Interbenavente.es Lunes, 30 de Diciembre de 2013 Tiempo de lectura:

El libro, editado por el Centro de Estudios Ledo del Pozo, recorre con todo detalle acompañado de multitud de fotografías las tradicionales romerías que se celebran en nuestra comarca

Prólogo de Rafael González - Presidente del CEB Ledo del Pozo

La presencia de santuarios, iglesias y ermitas en el norte de Zamora es un hecho contrastado desde los primeros siglos medievales. Ya desde comienzos del siglo X, cuando las colecciones diplomáticas arrojan algo de luz sobre el devenir de estas comarcas, hay constancia de la existencia de diversos lugares de culto dedicados a la memoria de vírgenes, mártires, santos y otras devociones cristianas.

[Img #15565]En los Valles de Benavente, como ocurre con otras muchas regiones hispanas, la diversidad de advocaciones de los templos ha sido históricamente un distintivo de la religiosidad popular. Así mismo, las fiestas, procesiones, romerías y celebraciones vinculadas a estos centros alcanzaron desde la Edad Media un alto grado de integración en la vida cotidiana de sus habitantes. Está aún por hacer un recuento exhaustivo de todas estas manifestaciones religiosas, pero de entre ellas destacan específicamente los santuarios, esto es aquellos templos singulares en los que se ha venerado la imagen, reliquia o memoria de un santo de especial arraigo en la zona.

La elección adecuada de estas advocaciones tenía su importancia en el imaginario de los devotos, pues el éxito de estos lugares de culto estaba en relación con la popularidad de estos santos, y también con la posesión de alguna de sus reliquias. Analizando los casos concretos vemos que un primer grupo, el más antiguo, viene definido por mártires de época romana y visigoda, tal vez en relación con una búsqueda de las raíces del primer cristianismo, a los que se unen, en un segundo momento, santos y mártires originarios de los territorios de al-Andalus. No faltan los apóstoles, evangelistas, padres de la iglesia y otras advocaciones nuevas que se van incorporando al santoral con el devenir de los tiempos.

Capítulo aparte merece el culto a la Virgen. La floración de imágenes de la Tehotókos por toda nuestra comarca pone de manifiesto la devoción popular a la Madre de Dios. La iconografía mariana, plenamente insertada en la liturgia imperante, ha encarnado fielmente los dogmas de la Iglesia.


Los santuarios más singulares han jerarquizado históricamente la devoción de los valles, comarcas y comunidades de aldea de este entorno. Algunos de ellos se sitúan estratégicamente en el centro de un valle o en el acceso al mismo, o bien coinciden con sus principales núcleos de población.


Lógicamente, no contamos con datos fehacientes sobre el origen de estas devociones, y cuando nos remitimos a la tradición popular, ésta proporciona explicaciones habitualmente legendarias. La fábrica de estos templos puede aportar alguna información en este sentido, pues conservan en algunos casos estructuras románicas o góticas. Observamos, además, como varios de estos santuarios se erigieron en lugares especialmente significativos, están sacralizando castros prehistóricos o asentamientos romanos, perpetúan el recuerdo de despoblados o antiguas aldeas medievales, o remiten a monasterios extinguidos o primitivos lugares de culto.


Así Nuestra Señora del Campo, en Rosinos de Vidriales, se asienta al pie de los solares de Petavonium, un antiguo campamento romano situado en la Vía XVII que discurría de Asturica Agusta a Bracara Augusta. La Virgen de las Encinas de Abraveses de Tera responde a un típico asentamiento castreño que ha proporcionado, además, diversos hallazgos arqueológicos. El Santuario de Nuestra Señora del Valle se corresponde con un monasterio del siglo XV de la Orden Tercera Franciscana, que a su vez podría ser heredero de otro monasterio o centro de culto anterior. De la devoción a la Virgen del Agavanzal no existen apenas noticias sobre su origen, pero sabemos que ya desde el siglo XIV contaba con gran predicamento en el valle del Tera.


Las propias imágenes titulares de cada uno de estos santuarios también pueden proporcionar algunas matizaciones de índole cronológico. Varias de ellas se corresponden con tallas románicas o góticas, lo que las sitúa al menos entre los siglos XII y XV. Vírgenes ciertamente antiguas son los de Abraveses de Tera, Rionegro del Puente o Vecilla de Trasmonte. Otras, sin duda, debieron ser también románicas o góticas en su origen, pero fueron sustituidas en época barroca por imágenes vestideras o de bastidor. En algún caso, como en Abraveses de Tera, se han conservado ambas tallas, habiendo quedado la más antigua relegada a un espacio secundario de la iglesia parroquial. En Rionegro del Puente la imagen titular de la Virgen de la Carballeda fue readaptada a las nuevas modas barrocas, con mutilaciones en la talla románica que la hacen prácticamente irreconocible. La Virgen medieval del santuario de Rosinos de Vidriales fue robada a finales de los años 60, siendosustituida por una talla moderna inspirada en la antigua.


Todas estas imágenes son objeto de la devoción popular durante todo el año, pero es lógicamente durante el ciclo asociado a la festividad del titular cuando se concentran las celebraciones. Son las fiestas, romerías, procesiones y ferias vinculadas a cada uno de estos santuarios, todas ellas de una riqueza impagable para el conocimiento del folklore y las tradiciones de nuestros pueblos.


Sobre estos asuntos se ocupa precisamente el trabajo que ahora nos presenta el profesor Emiliano Pérez Mencía. Este interesante estudio sobre las ermitas y romerías de los Valles de Benavente viene a completar un ciclo fecundo de obras suyas editadas anteriormente por el CEB: “El agua que nos rodea”, “Fiestas y tradiciones”, “Las fiestas de los Ramos”, “Oficios tradicionales”, o la serie de catálogos de exposiciones sobre “Artesanía de jubilados”.
Pero la labor investigadora de Emiliano sobre el patrimonio de los Valles de Benavente no se agota en sus publicaciones. También ha desarrollado una reconocida tarea divulgadora a través de sus numerosos artículos y colaboraciones en el semanario “La Voz de Benavente y Comarca”, y más recientemente con su Blog “Patrimonio Popular”. Este último medio digital se ha convertido en un referente cultural, y de su rotundo éxito hablan las decenas de miles de lectores consignados en su contador de visitas.


Porque con el paso de los años Emiliano se ha convertido en un experto conocedor de la idiosincrasia de los pueblos de nuestra comarca. Una comarca a la que últimamente llamamos “Valles de Benavente”, pero que no entiende de jurisdicciones o fronteras, pues es una tierra antigua de ritos y costumbres ancestrales.


Estamos, sin duda, ante un libro vivido, lleno de experiencias personales y fruto del contacto con las gentes. Otros estudios podrán venir en un futuro a completar el aparato histórico, documental o artístico, pero el trabajo de campo de Emiliano ha sido realmente encomiable. En él quedan reflejados largos años de recorrido por los caminos y las localidades de estas tierras, “armado” con su cámara de fotos y su cuaderno de notas.


La descripción de cada una de las ermitas y romerías no habría sido posible sin una paciente y meticulosa recopilación de datos y testimonios, de horas de conversación con los vecinos y, no me cabe duda, de la confraternización y el acercamiento a sus quehaceres e inquietudes.
El trabajo de Emiliano está escrito desde la pasión y la honestidad. Tiene el mérito añadido de fijar por escrito tradiciones orales, ritos, himnos, canciones y plegarias en evidente peligro deextinción, a la vez que rememora otras costumbres ya perdidas, pero aún vagamente reconocibles. Son aspectos hoy integrantes del llamado patrimonio cultural inmaterial o patrimonio cultural intangible, que, según recomendaciones de la UNESCO, debe ser objeto de especial atención y protección. Siguiendo estas directrices, y conscientes de la riqueza patrimonial de nuestra comarca, el CEB “Ledo del Pozo” viene prestando desde hace años en sus publicaciones un particular interés por las cuestiones de folklore, etnografía y artesanía.
Agradezco sinceramente al autor la oportunidad que me brinda para prologar esta obra. Como presidente del CEB “Ledo del Pozo” no puedo sino reconocer nuestra deuda con una persona que siempre ha estado al servicio de nuestro centro desde su misma fundación, hace ya 23 años. A su labor como secretario y miembro de la junta directiva, hay que añadir su participación entusiasta en la mayoría de los proyectos que hemos conseguido sacar adelante, siempre dispuesto a colaborar en cualquier evento cultural a desarrollar en Benavente.
Sólo me queda desear a Emiliano que siga pateando, como hasta ahora, los pueblos de la comarca. Son muchos los asuntos que aún demandan su atención, y seguro que de este inacabable periplo sacará nuevas experiencias provechosas para el deleite de sus lectores.


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