La educación
Bajo este epígrafe pretendemos aportar brevísimas reflexiones, al hilo de realidades que nos desbordan a todos. Nadie desde la política, pero tampoco desde la intelectualidad ha sido capaz de poner freno a una despoblación que nos empobrece, y condena al medio rural a diluirse en el intangible de eso que llaman modernidad.
![[Img #189790]](https://interbenavente.es/upload/images/02_2024/8627_20220517_131334_2024-editar-2.jpg)
Es un hecho incuestionable que las escuelas de los pueblos, otrora repletas y bulliciosas, se han reconvertido en consultorios médicos, centros cívicos o, eufemísticamente, en la casa municipal de la cultura. Hay que reconocer que, en el peor de los casos, otras muchas se muestran destronadas en un olvido ignominioso y sin que se les preste la menor atención, una herida que sangra en quienes resisten en los pueblos. Lamentablemente no hay niños que las ocupen o, los pocos que hay, se derivan a diario hasta centros escolares que comarcalizan este servicio básico en las etapas obligatorias de Educación Infantil, Primaria y Secundaria.
En el camino se fue perdiendo el conocimiento y la relación con el entorno, la tutela y permanente protección de los adultos del pueblo, la indeleble referencia vital de lo propio, el aprendizaje mutuo en las pandillas, la posibilidad de compartir actividades extraescolares y complementarias, la interrelación constante con los iguales... En definitiva, se ha desechado una parte esencial del desarrollo cognitivo de la infancia que otorgaba la vida en los pueblos.
Digámoslo también claramente, la crianza de los hijos en el rural sobrevive sin apenas apoyo de las instituciones (muy inferior, porcentualmente, al gasto que se otorga a la infancia en el medio urbano). Más allá de la necesidad o el idealismo, las parejas que optan por permanecer o establecerse en el rural no deberían arrostrar esta desigualdad injusta con respecto a quienes hacen su vida en las ciudades.
No somos ingenuos, intuimos las dificultades de gestionar una realidad poblacional tan dispersa y diversa, el economicismo que dominan a los responsables de ofrecer estos servicios sociales… Nos hacemos cargo, pero también de que razones poderosas, que iremos desgranando en otros artículos, urge una discriminación positiva en favor de la enseñanza y la cultura en esa España que hemos dado en llamar vacía y que, poco a poco, seguimos vaciando entre todos. La historia nos demandará, y somos muchos los que ya estamos seguros, que esta sociedad no haya sido capaz de sostener unos pilares de futuro en que está dejando caer. ///


Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.53