Desde que el Ministerio
de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad publicara esta Resolución
de la Dirección General de Cartera Básica de Servicios del Sistema
Nacional de Salud y Farmacia, el Gobierno de Castilla y León ha
mostrado su desacuerdo con esta medida, tanto por el escaso impacto
económico que supondría como por las características de los
fármacos sometidos a este nuevo copago por ser medicamentos
relevantes para tratar enfermedades graves. No se considera, por
tanto, que esta iniciativa contribuya a la sostenibilidad de la
sanidad pública y ni tiene ni debe tener efecto disuasorio.
Además, en los grupos y
comisiones técnicas del Consejo Interterritorial del Sistema
Nacional de Salud, las comunidades autónomas ya habían manifestado
su desacuerdo con las características y la aplicación de esta
medida.
Así, el primer motivo de
la impugnación es que no puede considerarse que una resolución
administrativa tenga rango suficiente para cambiar las condiciones de
financiación de los medicamentos en el Sistema Nacional de Salud.
También se considera que la Dirección General de Farmacia no tiene
competencias para actuar en este sentido. Y, finalmente, los
criterios técnicos utilizados para la selección de los medicamentos
que tienen este tipo de aportación dan lugar a inequidad en
pacientes con el mismo tipo de patología.
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El Consejero de Sanidad Antonio
María Sáez en su visita al Hospital Comarcal de Benavente
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