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Nacional

Estas son las recomendaciones sanitarias para iniciar la estrategia de transición en las próximas semanas

Rebeca Castaño Lunes, 27 de Abril de 2020 Tiempo de lectura:

• En el informe entregado al Presidente del Gobierno reflejan que las estrategias deben dirigirse a la reducción del número de casos hasta un nivel asumible por el sistema sanitario

• Se debe evitar el riesgo de que se desborde o vuelva a sufrir el estrés al que ha sido sometido durante la primera onda epidémica

El Presidente del Gobierno Pedro Sánchez ha recibido por parte del ministro de Sanidad, Salvador Illa, y el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón el informe de recomendaciones sanitarias para la estrategia de transición.

 

 

Un informe previo a las directrices que se deben desarrollar en la segunda fase que se centrará en el desconfinamiento, y que lo forman cuatro áreas, asistencia sanitaria, vigilancia epidemiológica, identificación y contención precoz de contagio y medidas de protección colectiva.

 

 

Entre los objetivos los expertos han reflejado que la reducción máxima del número de casos de Covid-19 exigiría fuertes medidas de distanciamiento social, que pueden incluir el confinamiento total o parcial de grandes grupos de la población durante largos períodos con la esperanza de poder eliminar el virus o para dar margen al desarrollo de una vacuna que podría tardar más de doce meses en estar disponible.

 

 

“En ausencia de una vacuna a corto plazo y dado el alto impacto que tiene el SARS-CoV-2 en la morbimortalidad y en los sistemas sanitarios, no es razonable basar las estrategias de control de la epidemia en que un porcentaje suficientemente alto de la población desarrolle inmunidad total o parcial, lo que implicaría un número inaceptable de casos y de fallecidos” indican.

 

 

Explican que las estrategias deben dirigirse a la reducción del número de casos hasta un nivel asumible por el sistema sanitario evitando el riesgo de que se desborde o vuelva a sufrir el estrés al que ha sido sometido durante la primera onda epidémica. El objetivo, por tanto, sería garantizar la asistencia de calidad a todos los pacientes (tanto para Covid-19 como para otras enfermedades) y la protección de los más vulnerables, minimizando el coste humano, social y económico durante la gestión de la epidemia. Este objetivo se puede conseguir con un proceso ordenado de transición de la situación actual, con medidas extremas de distanciamiento social, hacia una nueva normalidad que garantice la reducción de riesgos.

 

Para ello, es necesario garantizar cuatro capacidades estratégicas del sistema sanitario. Las siguientes secciones describen estas capacidades y ofrecen opciones para dotarse de ellas

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Asistencia sanitaria reforzada

 

El informe refleja que el aumento de la capacidad asistencial es fundamental para la gestión de la pandemia. Una capacidad asistencial adecuada y adaptada al riesgo podría evitar periodos de confinamiento. “No nos podemos permitir volver a poner al sistema en una situación similar, por lo que es importante tomar medidas que eviten este riesgo” advierten.

 

El objetivo a corto plazo es garantizar una expansión neta de camas para pacientes agudos y de UCI que no continúe desplazando recursos de tratamiento de no Covid-19 a Covid-19. En las siguientes fases de la epidemia es necesario reanudar la asistencia habitual de pacientes con patologías distintas a Covid-19 que durante la primera onda epidémica, no fueron atendidos como lo habrían sido en circunstancias ordinarias. Además, es importante asegurar las medidas de control de la infección en hospitales y centros socio-sanitarios para garantizar que se no conviertan en focos de infección, tanto para trabajadores como para pacientes admitidos por otras causas.

 

El reforzamiento de las capacidades asistenciales tiene dos objetivos: (a) la recuperación de la calidad asistencial para pacientes no Covid-19; y (b) el establecimiento de instalaciones adecuadas para pacientes Covid-19 durante los próximos meses que permitan además responder ante posibles rebrotes de la enfermedad y nuevas ondas epidémicas. El reforzamiento iniciado en las últimas semanas en 4 todas las CCAA debe consolidarse y se debe garantizar la posibilidad de desplegar capacidades adicionales que estén operativas en un breve espacio de tiempo.

 

Por ello establecen alternativas de preparación en hospitales y atención primaria.

 

Hospitales:

-Prevención de infecciones intrahospitalarias

-Disponibilidad de recursos para pacientes agudos y críticos
-Consultas de atención al persona sanitario para cribado, diagnóstico y seguimiento y apoyo psicológico.

 

 

Atención Primaria

 

Debe garantizarse la implementación de medidas de prevención y control de la infección en todas las áreas y la disponibilidad suficiente de EPIs. Asimismo, debe garantizarse la capacidad de diagnóstico precoz y el aislamiento de todos los casos de infección por SARSCoV-2, minimizando los riesgos para el personal sanitario y el resto de la población.

 

Las opciones que se manejan son, entre otras, establecer centros específicos para pacientes sospechosos de COVID, circuitos separados para la atención presencial de personas, reforzar la atención domiciliaria o crear protocolos de protección de personal o de diagnóstico de nuevos casos.

 

Además aconsejan la telemedicina para consultas, utilizar aplicaciones informáticas para la detección de casos posibles y su seguimiento

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Vigilancia epidemiológica

 

Se establecerán indicadores y protocolos de vigilancia que irán dirigidos a la monitorización y caracterización de los casos sospechosos y confirmados de forma precoz. Para ello, se debe garantizar esta capacidad a nivel hospitalario y de atención primaria, en coordinación con Salud Pública, y se debe establecer los mecanismos de transmisión de información de los indicadores específicos acordados en los foros técnicos del Consejo Interterritorial, que permitan una alerta y respuesta tempranas. De forma complementaria y, en particular, si no estuvieren garantizados los mecanismos para cumplir con este requisito, se tomarán las medidas para asegurar, al menos, la transmisión de resultados de PCRs directamente de los laboratorios.

 

Identificación y contención de fuentes de contagio

 

Diagnóstico de todas las personas sintomáticas con PCR u otras pruebas diagnósticas que se identifiquen como adecuadas en los procedimientos aprobados por el Consejo Interterritorial.

 

Aislamiento precoz de casos en las condiciones de habitabilidad adecuadas. Si es necesario, se tendrá que habilitar capacidad hotelera u otras instalaciones para aislamiento supervisado de casos leves que no puedan hacer efectivo el aislamiento en su domicilio.

 

Identificación y cuarentena de contactos. Esta acción debe tener un protocolo adecuado y debe contar con personal suficiente y suficientemente formado para garantizar una supervisión correcta.

 

Identificación de posibles focos de transmisión en colectivos específicos (residencias, centros socio-sanitarios, penitenciarías y otros). Este objetivo se puede conseguir mediante protocolos de cribado o mediante el uso de técnicas de diagnóstico basadas en “pooling” que permitan identificar centros infectados y centros no infectados, haciendo un hincapié especial en el tratamiento de los primeros y la protección de los segundos.

 

 

Medidas de protección colectiva

 

Estas capacidades están en proceso de desarrollo y han sido progresivamente incorporadas a los hábitos y costumbres de la población.

 

El informe reseña que se va a requerir un impulso por parte de las Comunidades Autónomas con el Ministerio de Sanidad.

 

Mantener distancias interpersonales idealmente de dos metros.

 

Lavado frecuente de manos con agua y jabón o geles / soluciones hidroacohólicas.

 

Observar la etiqueta respiratoria cuando se tose o se estornuda.

 

Mantener una higiene y limpieza adecuadas en entornos domésticos y laborales.

 

Reforzar el uso de las mascarillas en la población general de acuerdo con las recomendaciones establecidas por el Ministerio de Sanidad, y especialmente en los colectivos más vulnerables.

 

Asegurar el cumplimiento de las medidas específicas de protección, higiene y desinfección en espacios sanitarios, socio-sanitarios y laborales, conforme a los criterios de los servicios de prevención de riesgos y a los procedimientos aprobados en el marco del Consejo Interterritorial.

 

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Recomendaciones finales

 

La toma de decisiones durante la etapa de transición se basará en:

 

La evolución de los indicadores específicos acordados en los foros técnicos del Consejo Interterritorial que permitan una alerta y respuesta tempranas. Estos indicadores se deberán valorar de forma conjunta y con la suficiente flexibilidad, dada su interdependencia.

 

 

La identificación de las áreas geográficas con capacidades de preparación adecuadas, con situaciones epidemiológicas y de riesgo homogéneas. La delimitación de las áreas geográficas se acordará con las comunidades autónomas.

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