Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Continuar...

Comarca de Benavente

Hispania Nostra incluye la alcoholera de Santibáñez de Vidriales en la Lista Roja de Patrimonio

M. A. Casquero Martes, 17 de Septiembre de 2019 Tiempo de lectura:

La asociación alega que el edificio en ruinas posee una chimenea representativa de la arquitectura industrial de mediados del siglo XX, emblema del patrimonio industrial zamorano

El edificio en ruinas de la alcoholera de Santibáñez de Vidriales forma parte ya de la Lista Roja de Patrimonio de la asociación Hispania Nostra. La Lista Roja es una iniciativa de esta asociación que pretende informar sobre elementos patrimoniales en riesgo de desaparición, de su destrucción o la alteración esencial de sus valores al objeto de darlos a conocer y lograr su consolidación o restauración.

 

[Img #118208]

 

El inmueble de la que fuera alcoholera en Santibáñez de Vidriales es de propiedad privada y se ha incluido en el registro de Hispania Nostra el pasado 11 de septiembre en la tipología de Patrimonio industrial. Con esa misma fecha se incluía la Torre o torreón de Alfarach en Toledo y recientes están también, con fecha 16 de septiembre, la Capilla de San José, en Algeciras (Cádiz) y la parroquia de Santa Bárbara en Vallejo de Orbó, Brasoñera (Palencia)

 

Se trata de una antigua fábrica de alcoholes y aguardientes, conocida popularmente como "Alcoholera de Vidriales" o simplemente "la alcoholera". El rótulo impreso en tinta azul en las fachadas este y norte reza: "Aguardientes y licores Vidriales". El edificio se construyó en el año 1949 y estuvo en actividad hasta finales del siglo XX.

 

Su inclusión en la Lista Roja de Patrimonio por Hispania Nostra  obedece a que posee un emblema de la zona, como es su chimenea representativa de la arquitectura industrial de mediados del siglo XX.                                                                                                 

El libro: "Testigos y Vigías. Una aproximación histórica y cultural al Valle de Vidriales" con textos de Miguel Ángel Casquero y fotografías de Juan Enrique del Barrio y Margarita Vega, refiere documentalmente el orígen y elementos constructivos de esta edificación actualmente en ruinas y de la que se conserva en un buen estado su emblema, la chimena.

 

"Como fiel testigo y vigía se alza una de las construcciones más señeras del caserío de Santibáñez de Vidriales.  El hueco obelisco se eleva a las alturas para permitir que humos y olores se difuminen. Su circular paramento construido con los materiales más nobles, el barro y el agua, la cal y la arena, y poco cemento,  porque este elemento era costoso en la época, delata la maestría de sus hacedores, en la cocción y en la ordenada disposición, haciendo que una chimenea se erija en monumento local. Su construcción en el año 1949 venía a significar la ya floreciente villa. Una alcoholera, una fábrica de aguardientes y licores promovida por dos familias destacadas, Riesco y Romero, vino a resaltar aún más la impronta comercial como imán de foráneos.

 

[Img #118209]

Sobre una base de circunferencia de 5 metros se asienta la chimenea que se eleva a las alturas, hasta 21,5 metros. Sin andamiajes exteriores los operarios, de la mano directora del maestro de obra Exuperio Tejado se dedicaron durante 43 días, de sol a sol, a construir una chimenea en el solar de «el ti José, el pito». Un vecino con panadería, bar y casa de comidas para las ferias en la parte más elevada del solar.

 

La parte de la finca con la cota más baja, la de las inmediaciones del lugar del ferial, era dividida para construir la fábrica de alcoholes y su chimenea. Exuperio Tejado y sus hijos Pedro, Plácido y Ramón, así como Gaspar y Sabino de San Pedro de la Viña, Miguel Ferreras y Jesús «el lindo» de Santibáñez, Felicísimo «Fiso», de Carracedo y otros más procuraban amasar la pasta y entregar en mano, día a día, por el interior de la gran tubería de ladrillos, cada una de las piezas para que el maestro de obra las colocase ordenadamente.  Unos ladrillos curvilíneos tráidos expresamente del tejar de La Bañeza. Así durante 43 días, a medio metro cada jornada. Cuando se logró coronar la elevada chimenea, el maestro Tejado respiraba hondo y pudo comprobar desde las alturas su gran obra.

 

Actualmente y desde la ausencia de actividad de la factoría de alcoholes, la chimenea sirve como platea desde donde nidifican las cigüeñas y otean los cuatro puntos cardinales".

 

FOTOS: M. A. C.

Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.10

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.