Este
tipo de sociedades y cofradías, así denominadas, ya existían en muchas
villas y ciudades desde el siglo XVI. Y los enfermos, fallecidos,
presos, pobres y necesitados en general, eran los protagonistas, pues
recibían ayudas materiales y también espirituales. De hecho todas tenían
un santo como patrón y protector. Algunos de estos santos eran muy
populares y muy queridos y venerados por los ciudadanos, entre ellos San
Antón, San Blas, San Crispín, etc. También San José, como ocurre en el
caso que nos ocupa.
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San José, esposo de María y padre putativo de
Jesús, a pesar de que su culto se introdujo en Occidente a partir del
siglo XV, no deja de ser uno de los más conocidos y apreciados desde que
en 1870 el Papa Pío XI lo nombrara patrón de la iglesia universal,
fijando su fiesta el día 19 de Marzo. Por otra parte, en el año 1955,
Pío XII instituyó una segunda fiesta a él dedicada, San José Obrero, el
día uno de mayo, la fiesta del trabajo.
De ahí que se le considere
patrón, no sólo de los carpinteros, pues este era su oficio, sino
también de los artesanos en general, y también de los industriales.
No
nos extraña, pues, que algunos de los fundadores de esta sociedad,
fuesen carpinteros y que gran parte de sus socios tuviesen los más
diversos oficios. Y tampoco nos extraña que, incluso en la actualidad,
formen parte de ella, y hayan asistido a los diversos actos, muchos de
los carpinteros, cerrajeros, chapistas, albañiles e industriales de la
ciudad. Todos se sienten bien bajo la protección del santo. Como se
sienten, por supuesto, los enfermos, moribundos y agonizantes. Pues
decía muy bien Santa Teresa, una de las promotoras de la devoción: “Tomé
por abogado y señor al glorioso San José y me encomendé mucho a él... A
otros santos les dio el señor gracia para socorrer en una necesidad;
este glorioso santo tengo la experiencia que socorre en todas... “.
Así era la creencia y así se ha transmitido a través de estas sociedades o cofradías, cargadas de tradiciones.
Terminada la misa, todos los socios más los invitados, se dirigieron a un restaurante
cercano para tomar un aperitivo y concluir la jornada con otro momento
de convivencia.
Texto: Emiliano Pérez Mencía
http://epmencia.blogspot.com.es/![[Img #8571]](upload/img/periodico/img_8571.jpg)
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