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Cierre

Los pasteles y bombas de Tomás Campo, ya son historia de Benavente

Interbenavente.es Lunes, 28 de Septiembre de 2015 Tiempo de lectura:

El cierre de la emblemática pastelería Tomás Campo pone fin a tres generaciones que han endulzado la vida de los benaventanos

Fue su abuelo, conocido como Risquis, el que en el año 1928 inició la actividad pastelera, que más adelante continuaría su padre Tomás, un hombre con gran dedicación que mantuvo el obrador incluso durante la guerra; mientras él estaba en el frente de Madrid consiguió con sus empleados sacar adelante el negocio. Fueron tiempos duros, los pasteles apenas daban para sobrevivir, el estraperlo motivó escasez de materia prima en muchas ocasiones y no siempre se podía trabajar.

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A partir de los años 52-53 la situación fue cambiando y la pastelería comenzó a florecer. Tomás Campo hijo se incorporó al negocio en 1961 y desde entonces ha trabajado incansablemente en el obrador de la plaza de Santa María, un lugar en el que iniciaba el trabajo entre las cuatro y las seis de la mañana para tener a partir del mediodía las vitrinas llenas del color y sabor que benaventanos y foráneos tanto han apreciado.

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Una vida dedicada a un trabajo que le gusta, lo califica como “agradable, creativo y con mucha plasticidad, no te aburres, no es monótono”. A pesar de las interminables jornadas, siempre ha encontrado satisfacción en su labor. También dice tener mucho agradecimiento a Benavente y Comarca porque han sabido valorar este trabajo con mucho cariño. Tomás se muestra sorprendido por la respuesta de los clientes cuando se han enterado de su cierre “No pensé que podría pasar esto”. Dice que  hubiera cerrado sin decir nada, pero consideró hacerlo así por “respeto al cliente”, a pesar del enorme esfuerzo de estas últimas semanas para atender una demanda espectacular. Y es que las colas para comprar las últimas bombas han sido diarias.

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En la actualidad, cercano a cumplir los 71 años, Tomás Campo ha tomado la decisión de cerrar, no existe relevo generacional y el fuerte ritmo de trabajo que se requiere, incrementado con una cada vez más estricta normativa sanitaria han hecho que Tomás, como él dice, tenga que “cambiar el chip”, empezar a tomarse la vida con más calma y tranquilidad y seguir disfrutando de otra de sus pasiones que es la bicicleta; compitió como ciclista aficionado y veterano hasta los 52 años y aún sigue saliendo una o dos veces por semana haciendo 30 o 40 kilómetros “a ritmo intenso”.

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Ya en el recuerdo las Bombas de Campo, un pastel que no solo es conocido en nuestra ciudad, un delicioso postre que ha situado a Benavente en el mapa de muchos viajeros que hacen escala en la ciudad para pasar por la pastelería y llevarse una bandeja de Bombas. En los últimos días hasta mil bombas diarias salían del obrador y no llegaban para atender la demanda de los clientes que esperaban pacientemente a la cola para poder comprarlas por última vez.  Una receta de la que Tomás dice no tener ningún secreto, “no es la fórmula, es la forma de hacerlas”, se necesitan doce horas desde que se inicia el proceso de fabricación para que los sabores se unifiquen. Entre los ingredientes mágicos para conseguir este sabor podemos encontrar la grasa de cerdo ibérico y el aceite de oliva virgen, además de un amasado muy lento hasta que la masa tiene la elasticidad óptima y no se pega.

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Aunque las bombas han sido el producto estrella de la pastelería, el surtido es tan grande como los gustos de sus clientes. En la vitrina siempre la duda para elegir: Borrachos, Juanitas, Fondant, Crocantinos, Charlotas, Sombreros, Petit-Choux, Hojaldres, Merengues, Triángulos de tarta Castellana, de chocolate y de fresa, Tartas de manzana, Tocinillos, Cañas….. algunas creaciones con nombres familiares como el Pastel Mencía, las Martinas y las Mariteres. Típicos también los Bernardinos, feos,  los huesos de santo, bollos de Viena, pastas de té, roscas de espuma, amarguillos, almendrados, lenguas, bollos de san Miguel, bizcochos de soletilla, suizos, ensaimadas y napolitanas, sin olvidarnos de los buñuelos, el roscón de Reyes, la tarta Castellana, la Tarta Saint Honoré y otras muchas que han sido centro de tantas celebraciones a lo largo de los años. Creaciones con nombre y firma que pasan a ser parte de la historia más entrañable de Benavente.

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