Del Jueves, 22 de Enero de 2026 al Domingo, 25 de Enero de 2026
![[Img #135979]](https://interbenavente.es/upload/images/12_2020/7322_monedas.jpg)
El interés por el bitcoin o por la criptomoneda en general no para de crecer por todo tipo de perfiles. Actualmente adquirirla en cualquier plataforma de comercio resulta muy sencillo, estando completamente a disposición de cualquier usuario, a golpe de clic.
La criptomoneda, surgida al inicio de los años 2000, va de la mano de las nuevas tecnologías y no se podrían entender la una sin la otra. Y, en este campo, la seguridad en las operaciones es el elemento principal de este tipo de moneda que cada vez se utiliza más.
Precisamente por ello, no hay día que no salga, incluso, en páginas de periódicos económicos. Si su uso antes era residual, cada vez más empieza a ser usado por grandes corporaciones y se plantea como un valor seguro.
Las critpomonedas no dependen del mercado convencional y no están respaldadas por los Gobiernos, si bien, ya en España se pretende legislar sobre ellas para poder tener más información sobre las operaciones que se realizan, algo que probablemente causaría un impacto importante.
El ámbito de operación es internet y es el mundo. Es totalmente global. Se puede operar en criptomonedas en España, en Japón o en Turquía. Sorprende también que países de América Latina que, en algunos casos, tienen su economía en entredicho, cuentan con un gran número de usuarios de este tipo de moneda.
En este sentido, incluso, hay lugares físicos en ciudades como Caracas donde ya se puede pagar con criptomonedas. Esto, que podría parecer una contradicción, no hace más que darnos pistas sobre la futura desaparición del dinero tal y como lo conocemos.
¿Cambiará la forma de utilizar el dinero?
Si cada vez se utilizaban más las tarjetas, también esta pandemia ha agilizado el uso de fórmulas de pago sin contacto. Con tarjetas de plástico, con aplicaciones móviles o con criptomonedas.
De alguna manera el sistema financiero tiene que transformarse ya que la forma de consumir, de trabajar, de relacionarse y de concebir el mundo no hace más que cambiar a pasos agigantados.
La digitalización ha venido para quedarse ya hace tiempo y ha entrado de lleno también en el sector de las finanzas.
Tanto es así que ya hay distintos cursos de formación, chats y debates sobre bitcoin y otras monedas virtuales para poder entender la magnitud de esta revolución que pondrá patas arriba a bancos, cajas y depósitos – si no lo está haciendo ya.
Por ello, la adaptación ha de ser gradual y guiada por aquellos profesionales que puedan tener la visión de un economista a nivel global, pero también con los conocimientos tecnológicos e informáticos que requiere esta nueva realidad basada en la tecnología blockchain.
La pandemia está influenciando positivamente en el curso de las criptomonedas y, especialmente, en el bitcoin. Algunos han definido este 2020 como una año estelar para ellas.
El bitcoin, viento en popa
De hecho, hace una semana Expansión publicaba que el bitcoin llegaba a máximos históricos, con una subida del 18 % y con unas ganancias en el año que ya alcanzaban el 160%.
La moneda se ha llegado a cambiar a 18.641 dólares en 2017, una cifra que no dejó indiferente ni a grandes corporaciones ni a inversiones pequeños que se han abalanzado a apostar por esta moneda logrando gran popularidad, tanto en el mundo de las finanzas como en el de la sociedad general.
Entonces se generó una especie de burbuja que, como ocurre siempre, explotó y la moneda perdió el 70 % de su valor.
Actualmente, tres años después, los analistas dicen que la tendencia al alza de esta moneda ya no se sustenta tanto por un afán especulativo sino que se ha aprendido con los años y el tipo de inversores ha cambiado bastante.
De una manera u otra, el bitcoin no deja indiferente a unos y a otros. Algunos la miran con recelo y critican su opacidad y su volatilidad, otros, en cambio, son grandes – se podría decir incluso –enamorados, ya que lo que más aprecian de esta moneda es su escasez, existiendo en el mercado un máximo de 21 millones y estando poco más de 18 y medio en circulación.
A pesar de que los analistas afirmaran mirando a 2017 que el tipo de inversor había cambiado y que las fluctuaciones de la moneda tenían una lógica, en estas semanas hemos sido testigos de nuevo de que todo lo que sube acaba bajando. Tras alcanzar subidas importantes, se vuelve a situar por debajo de los 17.000 dólares, habiendo sentido, de alguna manera, parte de la crisis mundial provocada por el coronavirus.
¿Qué pasará en los próximos años? Pues habrá que esperar aún un poco. Este 2020, en cualquier caso, al ser un año tan convulso no puede ser concluyente, aunque, es probable que sea capaz de marcar un punto de inflexión en ciertas cosas. Y seguro que mucho tendrá que ver con el dinero virtual.




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