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Ignacio Morán, escritor

Relájate, Donald, relájate

Ignacio Morán, escritor Sábado, 07 de Noviembre de 2020 Tiempo de lectura:

Este es el mensaje envenenado que le devolvió la activista medioambiental, Greta Thunber, al todavía Presidente de los Estados Unidos de América a propósito de la vergonzosa espiral en la que ha metido al Partido Republicano, a sus electores y a las instituciones de los cincuenta Estados que conforman la federación. Una nota irónica que se ha hecho viral en medio mundo, al utilizar el mismo comentario con el que Trump despachó las pretensiones de quienes exigían mayores compromisos en la Conferencia del Clima de Madrid.

 

La ideología y la ética política están en horas bajas, pero hay barreras que aún (allí y aquí) se mantienen milagrosamente intactas y las actitudes del Presidente del país más poderoso del planeta no contribuyen a su salvaguarda, sino todo lo contrario. Las sombras de fraude generalizado en recuento de votos que sigue lanzando el candidato republicano y su corte de aduladores, han dejado al aire demasiadas miserias que inevitablemente tendrán su réplica en las calles de los Estados Unidos, en la política de ese país y en otros muchos lugares del mundo.

 

A pesar de ello, hemos de convenir que ni la democracia ni una política vocacional y limpia pueden dejar de ser una utopía para construir las sociedades del futuro, cualquier otra consideración sería verdaderamente frustrante. Esa esperanza se ha visto refrendada  en el proceder de gran parte de la ciudadanía, de los jueces, de los gobernadores y en la fortaleza de las instituciones que han plantado cara al Presidente, garantizando que ni la ética ni la democracia pueden tener sucedáneos o alternativas: toda una lección.

 

Dicho lo anterior, no habría setas en el campo sino hubiese esporas que las engendren: sin la tolerancia mediática y social de estos años, no tendría cabida el comportamiento reprobable que ha puesto en marcha el señor Trump. Hablo de su peculiar manera de conducirse en la vida pública, pero también de unas políticas que no han contribuido a prestigiar el modo de vida americano en el mundo, ni a favorecer la integración de la ciudadanía más vulnerable. Por fortuna la custodia de las llaves del gobierno, en democracia, están en manos de los electores y aunque los sistemas democráticos sean imperfectos sigue habiendo margen para su defensa.

 

Sobrevolando el funcionamiento de las organizaciones políticas y el mayor o menor carisma de los candidatos parece obvio que la ciudadanía americana, únicos titulares del poder político, han apostado por un cambio de rumbo, de timonel y de equipos que les haga navegar por el mundo de otra manera. No han querido renovar al Presidente y han mandado a su mansión de Florida a un personaje que niega el cambio climático, el valor de la ONU, de la OMS, que no reconoce los valores de la vieja Europa, ni la justicia social, ni la igualdad de género, ni los derechos de las minorías, alguien que utiliza la mentira deliberada y sistemática para destruir al adversario… En definitiva, a un personaje que ha construido su populismo tóxico demonizando a las personas más débiles de la sociedad. //

 

 

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