Actualiza tu mente
Comunicación; nuevas tecnologías, nuevas dificultades
Hemos de reconocer que, con internet, la comunicación en el ser humano ha entrado en una nueva etapa de la que es posible que no volvamos.
A la que podríamos llamar comunicación tradicional e incluso relaciones sociales comunes, hemos de añadir el actual mundo virtual, que influye en el mundo real. Redes sociales, Twitter, Whattsapp, Blogs… nuevos términos, casi todos anglófonos, invaden nuestra vida y cambian la forma de relacionarnos. Por ejemplo, últimamente la irrupción del Wahtsapp ha tenido tal influencia que ha cambiado la política comercial de las poderosas compañías de telecomunicación.
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Pero no dejan de ser simples herramientas. Como tales, no son buenas o malas por si mismas, esto depende del uso que les demos. El ser humano es el que las utiliza y por tanto de él depende que su utilización sea adecuada o no. No podemos negar los resultados positivos; la comunicación a distancia se ha hecho mucho más barata; podemos mantener el contacto con gente a distancia que de otra manera olvidaríamos; creamos redes profesionales con miembros por todo el mundo… Por tanto mi intención no es demonizar estas herramientas, pero en ocasiones interfieren en nuestra vida.
Las redes sociales y apps y los
celos
Una de las situaciones que me
encuentro últimamente es que las redes
sociales se han convertido en “herramientas de celos”. Un claro ejemplo de que
su bondad depende del uso que le demos. Seguramente, los celos aparecerían por
otro lado, pero ahora en vez de buscar en la cartera o el bolso buscamos en el
móvil u ordenador, en las redes sociales.
Es probable que, si no nos ha
pasado a nosotros conozcamos a gente a quien le haya vivido estas situaciones;
aparecen amigos/as que las parejas no conocen, se habla con ellos, se “cuelgan”
que fotos se comentan; se malinterpretan
esos comentarios. Todo esto genera conflictos, las herramientas de comunicación
se convierten en herramientas de control.
Los celos tienen que ver con la posesión, no con el amor. El principal consejo en estos casos es saber que las parejas están compuestas por personas independientes. Para un correcto funcionamiento de la pareja cada miembro tiene que tener su espacio e intimidad. En ese reconocimiento se basa la confianza. Si la pareja funciona bien, no tendríamos que preocuparnos de los contactos externos.
Las redes sociales y apps y las obsesiones
En otras ocasiones no podemos librarnos del móvil; ¿y si me mandan un whatsapp y no lo contesto? Junto a este pensamiento aparecen ansiedad, malestar, estar pendiente continuamente del móvil. Ahora, no solo aparecerás problemas de pareja, si no también sociales; he mandado un “whats” hace media hora y no me ha contestado, ¿estará enfadado conmigo? o es un mal amigo. De nuevo un mal entendido y un enfado sin sentido.
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Tenemos que darnos cuenta de cuando se puede convertir en un problema. Si nos produce una ansiedad alta dejar el móvil en casa o apagarlo; si necesitamos comprobarlo cada cierto tiempo por si tenemos nuevos mensajes y si no lo hacemos tenemos un malestar considerable; si tenemos pensamientos obsesivos, es decir, no nos podemos quitar de la cabeza comprobar si nos han mandado un mensaje o porque no nos han contestado; si al comprobar el móvil se reduce el malestar, es probable que tengamos un problema y debamos buscar ayuda para solucionarlo.
Como recomendación tendríamos que buscar momentos sin móvil. Dejarlo en casa en ocasiones y salir sin él o simplemente apagarlo. Hace muy poco disfrutábamos de actividades por si mismas. Ahora parece que necesitamos tener un móvil entre las manos para estar completos. Es útil establecer esos momentos sin móvil, sería una ayuda para superar las obsesiones, un ejercicio de exposición ante el hecho de estar sin conexión.
La interferencia en las relaciones
Cuando nos comunicamos con otra persona a través de las nuevas tecnologías y estamos acompañados de otras personas “en vivo”, estas quedarán excluidas de la comunicación y puede originar malestar. Además, estas personas pueden intentar comunicarse con nosotros y encontrarse con que no respondemos, no prestamos atención, esto origina frustración y quizá alguna discusión.
Hemos preocuparnos por mantener los espacios de comunicación tradicionales. Por ejemplo, la comida es conveniente que sea un lugar de encuentro en el que comunicarnos tradicionalmente. Si hablamos de pareja, sería útil establecer periodos en los que no se pueda usar las nuevas tecnologías y recuperar el hecho de compartir experiencias ajenas a esas tecnologías, pendientes del contacto directo con nuestro interlocutor. Seguro que la relación social, sea la que sea, nos lo agradecerá.
Conclusión
El ser humano se encuentra en una situación totalmente nueva en las relaciones sociales y comunicación. Una situación que abre un mundo llenos de posibilidades, pero también de dificultades. No podemos descuidar lo que he venido llamando situaciones de comunicación tradicionales, la comunicación cara a cara sin interferencias sigue siendo totalmente necesaria. Las redes sociales las forman las personas, cada uno tenemos nuestra forma de ver la vida, tenemos que hacer un esfuerzo por comprender a los demás, aceptarlos como personas independientes y crear espacios aptos para utilizar las herramientas de comunicación adecuadas a esos momentos.



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