Del Viernes, 06 de Febrero de 2026 al Domingo, 08 de Febrero de 2026
Lo hace aprovechando los recursos endógenos y generando riqueza y empleo.
La consejera de Agricultura y Ganadería, Milagros Marcos, ha presentado esta mañana un Plan de Impulso a la Bioeconomía Agroalimentaria de Castilla y León que pretende contribuir a alcanzar un economía altamente innovadora, más eficiente y sostenible, capaz de conciliar las demandas de productividad y competitividad de la empresa agraria, en el que tiene cabida la agricultura, la ganadería, la acuicultura, los recursos naturales y la producción de alimentos.
Como ha apuntado la consejera, un sector bioeconómico fuerte y competitivo será una importante fuente de crecimiento y empleo, fundamentalmente en las zonas rurales, y permitirá contribuir a desarrollar oportunidades innovadoras en el sector agrario y agroalimentario, a producir más y contaminar menos.
Además, ante un cambio climático, este nuevo plan tiene como objetivos un mayor aprovechamiento del potencial endógeno, la valorización de los subproductos y residuos de la producción agrícola o ganadera y su industria, reincorporándolos a la cadena de valor agroalimentaria y sustituyendo el sistema lineal, basado en el esquema de extracción, producción y deshecho, por una economía circular en la que se use la menor cantidad posible de recursos, donde las materias primas puedan mantener su valor durante el mayor tiempo posible, y los subproductos y residuos generados puedan ser, o bien transformados para poder ser usados nuevamente como productos o para obtención de energía, o bien procesados para recuperar materias primas, alcanzando el residuo cero.
Persigue, también, desarrollar nuevos procesos de tratamiento y extracción para obtener bioproductos sostenibles y energía más limpia, así como hacer un uso eficiente del agua.
Extrapolando las estimaciones del grupo de expertos de la Dirección General de Investigación e Innovación de la Comisión Europea, Castilla y León tiene un potencial de incrementar los ingresos del sector agroalimentario, en base a la bioeconomía, en torno a los 774 millones de euros anuales, y de crear 10.000 nuevos empleos hasta el año 2030, de los cuales el 80 % estarán localizados en el medio rural.
![[Img #101715]](https://interbenavente.es/upload/images/01_2019/2045_agro.jpg?30)
Cinco líneas de investigación y 42 programas específicos para bioeconomía
El Plan de Impulso a la Bioeconomía Agroalimentaria establece cinco líneas de actuación a través de 42 programas para lograr los objetivos.
La primera es la adaptación de la producción agrícola y ganadera al cambio climático, que cuenta con una decena de programas destinados al desarrollo de genética para adaptación de cultivos y la obtención de nuevas variedades y de alta calidad para abastecer a la industria transformadora (incremento de producción en determinados cereales un 5 % o un 20 % en la productividad de girasol, desarrollo de nuevos cultivos emergentes de regadío como el amaranto, el trigo sarraceno, el teff, la espelta…), y al incremento de la eficiencia en la producción ganadera (aumento de la fertilidad en el vacuno de carne con un incremento del 20 % en la producción anual de terneros o leguminosas autóctonas como fuente de proteína alternativa en los piensos compuestos animales).
Una segunda línea se centra en la valorización de residuos y subproductos que, con doce programas, persigue el incremento de rentabilidad (en la producción de alimentos de hasta un 15 % con la misma materia prima o la valorización del salvado de trigo y avena por sus compuestos antioxidantes) y el desarrollo de productos de valor añadido a partir de restos agroalimentarios y residuos (utilización de subproductos de la industria azucarera para la obtención de probiótico para el ganado, uso de puntas de cecina o recortes desarrollando snacks y harinas o la obtención de biofertilizante nitrogenado a partir de purines porcinos y granjas avícolas con una importante reducción de las emisiones a la atmósfera).
La tercera línea tiene como objetivo la producción sostenible de bioproductos y bioenegía y dispone de siete programas dedicados a la recuperación de productos bioactivos de alto valor; a la obtención de conservantes naturales para aumentar la vida útil de alimentos y, por tanto, facilitar su exportación; y la obtención de energía limpia y energías alternativas en el riego.
La cuarta pretende un uso eficiente y sostenible del agua, y a través de cuatro programas busca modernizar los regadíos reduciendo costes, emisiones y contaminación difusa, y gestionando las necesidades de los cultivos en cada zona.
Y la quinta línea se centra en la sostenibilidad ambiental, a través de las tecnologías de la información y la industria 4.0, y con nueve programas, tiene como fin alcanzar una agricultura de precisión, aplicar imágenes multiespectrales en la producción agrícola para ajustar insumos y medios utilizados, automatizar granjas y monitorizar las instalaciones para controlar el consumo energético.




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