Del Viernes, 16 de Enero de 2026 al Domingo, 18 de Enero de 2026
"El cáncer se cura. Conocemos la cruz, pero también conocemos la cara de la enfermedad, la luminosa victoria de la vida".
"El cáncer se cura. Conocemos la cruz, pero también conocemos la cara de la enfermedad, la luminosa victoria de la vida".
Hace tres años el cáncer se llevó un pedazo de mí. Sin avisar, sin anestesia, a dolor vivo, porque sí. Apareció un día, sin más. Y aprendimos a convivir con él, a recorrer un camino en el que cada paso era una lección de vida. Días de hospital, de quimios, de noches en vela, también de esperanza, porque sin esperanza la vida no es vida.
Cáncer. Puto cáncer. Lo leemos, lo vemos escrito, hablamos de ello. Pero nadie lo conoce, nadie sabe lo que es de verdad hasta que no convive con la enfermedad, hasta que no se convierte en el epicentro de un vida que cambia por completo y se organiza en función de los horarios que el cáncer establece y rompe todo lo conocido. Cáncer.
No era la primera vez que el cáncer se hacía presente; es difícil que haya alguien que no lo haya vivido en sus carnes o en su entorno. Por el camino habían quedado ya otros retazos de mi vida en una familia -mi familia materna- que conoce bien sus devastadores efectos, pero que también conoce que existe la esperanza y la vida, la cara y la cruz de la enfermedad. Después comenzó la batalla de mi comadre, que se me fue en julio con los pulmones agujereados de un mal tabacazo; y no se detuvo su suma y sigue, su irrupción sin cita previa en nuestras vidas, en lo cotidiano, en nuestras células. Sin pedir permiso. Sin avisar. Cáncer.
El cáncer no se detiene. Hablamos de ello, enviamos cadenitas sin sentido más cargadas de buenos deseos que de remedios reales, que solo pasan por dotar a los especialistas en Oncología de los medios necesarios para investigar y detenerlo. Cadenas y lacitos que le dan visibilidad en la sociedad. Pero nosotros sí podemos ganar la pelea. Tenemos que ganarla y sé que lo haremos. A pesar del dolor, a pesar de lo que nos roba, de lo que nos marca, el cáncer sí se vence.
El cáncer se vence porque cuando nos roza, cuando miramos de frente a la muerte, cuando sabemos que cada día es una despedida a quienes amamos, tenemos que aprender a apurar la vida, tomamos conciencia de otra realidad, de lo que de verdad importa. El cáncer se cura porque tenemos la obligación de sobrevivir, de que vuestra lucha no quede en el olvido. Tenemos la obligación de reclamar más fondos para la investigación, para el estudio, para los ensayos clínicos que hagan falta.
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