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| Ángel Mañanes junto a su As de Copas. |
También muchas las que le
conocen como músico por afición y con gran dedicación. Y son ya menos,
los mas cercanos a él, quienes saben algo de su faceta o trabajo
artesano, que, también por gusto o afición comenzó hace tiempo y que ha
incrementado desde hace un año en que se jubiló. Y aunque no sean muchas
las obras u objetos que ha realizado, uno de ellos, el AS de COPAS, es
suficiente para mostrarnos su ingenio y sabiduría artesanal.
Aunque
nació en San Cristóbal de Entreviñas ha vivido casi siempre en
Benavente, pues sus padres se trasladaron a la ciudad cuando contaba con
tan sólo dos años de edad. Aquí cursó estudios primarios, concretamente
en las escuelas de San Juan y de Fernando II y aquí, a partir de los 14
años comenzó a trabajar de chapista, como empleado en un taller de la
ciudad, lo cual le sirvió de aprendizaje: “Hacíamos
cabinas para tractores y camiones, sobre todo para los camiones de
desecho del ejército, que venían sin ellas. También preparábamos
tuberías y codos para las fábricas de harinas y otras obras relacionadas
con la chapa. Después, al regresar de la mili, con 22 años, cogí un
taller por mi cuenta, y en él he trabajado 51 años, hasta el año 2008 en
que me jubilé al cumplir los 65”.
Su
trabajo tan sólo se interrumpió momentáneamente mientras cumplió el
servicio militar, nueve meses en el Cuartel del Regimiento Toledo de
Zamora. Este ha sido casi su único viaje, o al menos el más duradero y
el más lejos de casa, a lo largo de su vida, con la excepción de los
realizados con la orquesta y charangas, que le han permitido conocer
gran parte de los pueblos de esta comarca.
En
su familia nadie desempeñó este trabajo u oficio, pues su padre era
tratante, compraba y vendía pieles, lana, manzanilla, etc., y su abuelo
trabajó toda su vida en el campo.
Pero
a pesar de dedicar tantas horas a su trabajo diario de chapista, Ángel
ha tenido tiempo para atender como es debido a su otro trabajo o
afición, la música, que le servía de complemento y también de
distracción. Y además, ya al final de su vida laboral, y sirviéndose de
los conocimientos de su oficio de chapista, sacó horas para realizar,
como ya he dicho, algunos trabajos de artesanía con gran ingenio,
sabiduría y belleza.
En
relación con la música voy a destacar algunos aspectos, aunque su
dedicación ha sido tal que merecería un capítulo aparte. Porque, si en
lo de chapista no ha habido precedentes en su familia, sí en su afición
por la música, a la que él siempre ha considerado como un trabajo más,
que necesitaba preparación y tiempo.
“Fue
un tío mío, por parte de mi madre, quien me inició en ello a los 9
años. A esta edad, con pantalones cortos, me dice, ya salíamos un grupo a
tocar por los pueblos. También tocábamos en Benavente, en El Jalisco y
en el salón de baile de Los Pastores. Después en la banda dirigida por
el maestro Reborditos, a cuya formación contribuimos, entre otros,
Franganillo y yo”.
Parece
ser que estudió solfeo durante tres años con la ayuda de su tío Juan
del Castillo. Utilizaban por entonces el método Eslava. Y pronto comenzó
también con los instrumentos, con los que después iba a tocar por los
pueblos.
“Empecé
con un trombón que compré en la chatarra de Tosal por 10 duros (50
pesetas) y que me reparó un componedor. Formamos entonces la orquesta
Ritmo cinco personas (solamente vive una, Bernabé) y tocábamos por los
pueblos. Poco tiempo después aprendí a tocar el saxofón. Mira, era éste
que tengo por aquí ya deteriorado y que me he propuesto recomponer.
También lo compré de segunda mano. Es muy antiguo. Por último, ya en la
banda municipal, toqué el bombardino. Y ahora he pasado al trombón de varas que toco con el grupo o charanga ‘Viejas Glorias’ en los bailes y fiestas de los pueblos de la Comarca”.
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El trombón y la trompeta.
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Angel y los instrumentos musicales que toca.
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Aquí lo vemos tocando el saxofón.
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El
otro aspecto al que me he referido, como artesano ya jubilado, aunque
ha realizado algunos otros objetos con chapa, como una especie de mesita
para colocar la televisión y las revistas, un bastón etc., hay que
destacar el AS de COPAS, una pieza de gran tamaño. Sobre esto me cuenta
lo siguiente:
“Hace
varios años, viendo los naipes de una baraja, estuve un rato pensando
en la posibilidad de reproducir alguna de las imágenes en chapa. Y
elegí, no sé por qué razón, el AS de COPAS. En seguida me puse a medir
la figura en el naipe, la dibujé a gran tamaño, y siempre a escala,
sobre un cartón. Después con las mismas medidas, aunque de mayor tamaño
aún, la hice con chapa y le fui añadiendo algunos complementos y
detalles”.
Como
materiales se ha servido tan sólo de chapa de un milímetro de espesor,
de la soldadura y del cartón en el que lo ha dibujado. Con cartón ha
hecho también las plantillas de las distintas piezas de la copa, que se
convertirían en chapa. Y como herramientas contaba con las de su taller
de chapistería y en este caso ha utilizado más el soldador, varios
martillos, y unas tijeras para cortar la chapa.
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Sobre un catón dibujó el As de Copas
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Y este es el resultado final de su trabajo
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| Una mesita también de aluminio. |
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| También ha hecho un bastón. |
Aunque
haya tenido como modelo al naipe, la confección ha sido en todo cosa
suya, creación suya, aplicando su ingenio y sabiduría práctica y
artesana, tanto en el exterior como en los detalles que tiene. Y es que,
una vez terminada, consiguió que, por medio de un mecanismo eléctrico
especial, la copa se abriese y pudiera servir como un pequeño mueble
bar. Para este mecanismo se sirvió de las piezas de un coche, la que
actúa en el elevalunas y la del husillo del gato que lo levanta, al
cambiar de rueda. Y la música que se oye al abrirla la consiguió
adaptando una cinta a un contestador automático de teléfono Aún más, con
varios transformadores de doce voltios ha conseguido abrir la COPA con
un mando a distancia.
Ángel
se siente satisfecho con esta obra que solamente por placer y
distracción ha realizado. Bueno, y para probar si era capaz de
conseguirlo. Y con gusto y
agrado se la enseña a todos los que pasan por su taller, pues no otra
cosa siente al coger el mando y comprobar cómo, al tiempo que se va
abriendo la tapa y se ve el interior, se encienden las luces y se
escucha la música.
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| Con el mando a distancia abre la Copa. |
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| Y se ilumina su interior... |
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| Bebida en elinterior de la copa. |
Ha
empleado mucho tiempo en hacer su AS de COPAS, pues empezó dos años
antes de jubilarse y lo ha completado en el 2008, ya jubilado. Ha sido
en horas después del trabajo y durante los sábados por la tarde y los
domingos por la mañana. Tiene pensado hacer alguna figura más de la
baraja, pero no ha decidido aún cuál será. De momento seguirá con su
música y formando parte de la charanga y reparando su viejo saxofón,
convertido en un montón de piezas que hay que recomponer.
Familiares
y amigos ya han visto el AS de COPAS, y muchos de los que han pasado
por su taller. También los vecinos del barrio Federico Silva pudieron
verlo en el mes de Junio durante las fiestas, pues estuvo expuesta en la
Casa de Cultura de la calle Miguel Delibes.
Ojalá que Ángel, al barajar y
contemplar las figuras, se sienta atraído y con ganas de convertir en
chapa otro naipe. Sería una buena señal para su familia y amigos, y también para él mismo, que me dice al respecto: “depende
de cómo me encuentre, pues ya mis brazos y mi cuerpo van notando los
fallos de la edad, y también las consecuencias del mucho trabajo
realizado a lo largo de los años.”
Emiliano Pérez Mencía
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