Como cada 9 de enero, hoy se volverá a celebrar en Ribadelago una misa en recuerdo de los fallecidos en aquella fatídica noche del 9 de enero de 1959.
Si esto hubiera ocurrido hoy la trascendencia de los echos hubiera sido espectacular, en el 59 la negligencia y la censura del régimen hizo que se le llamara "tragedia" a lo que nunca debió ocurrir.
Un niño de un año de edad salvó la vida de su padre ciego, al acceder al tejado de la única casa de la zona que no se derrumbó y permaneció en él hasta que pasó la riada. Esta y cientos de historias se escribieron tras una noche marcada en el calendario de la provincia de Zamora para siempre.
Era la una de la madrugada del 9 de enero de 1959 cuando la presa de Vega de Tera, que estaba llena al máximo de su capacidad por primera vez, se rompió y provocó que los ocho millones de metros cúbicos de agua de su cazo descendieran por el cañón del río Tera y arrasaran la localidad de Ribadelago.
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