Psicología y mente sana
Cambiar no es fácil
Cambiar no es fácil, tendemos a mantener (y en ocasiones justificar) nuestros comportamientos habituales aunque no nos gusten y deseemos cambiarlos. A continuación te propongo algunas orientaciones para afrontar este proceso de cambio y facilitar la acción. Sólo el proponértelo es un paso hacia adelante.
Por Ana María Brel de psicobrel.com
Es muy importante definir el objetivo y definirlo correctamente.
1 - Los objetivos deben estar expresados en positivo: ¿Qué es lo que quiero?, preguntarse “qué es lo que no quiero” es mucho menos funcional. El cerebro prefiere saber hacia donde va; trabaja mejor sabiendo lo que quiere y lo que tiene que hacer que sabiendo lo que tiene que evitar, necesita una dirección. Es más eficaz decir “quiero aprobar” que “no quiero suspender”, “quiero tener unas uñas bonitas y cuidadas”, que el decir “no voy a morderme las uñas”, “estar en mi peso” que “no estar gordo”. Utilizar las palabras adecuadas no es garantía de éxito, pero facilita las posibilidades de alcanzarlo.
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2 - El objetivo debe escribirse. El hecho de apuntar tus intenciones ayuda a reforzar el compromiso. Colocarlo en un lugar visible aumenta ese refuerzo.
3 - Define el objetivo en términos de acción o acciones que quieres que ocurran. Objetivos como “ser más feliz” no es un buen planteamiento, no funciona. Es más operativo concretar, por ejemplo, los martes voy al cine, los viernes quedaré con los amigos, y los domingos por la mañana los voy a dedicar a dar un paseo después de desayunar mis tostadas favoritas. Desde luego son acciones que si te hacen sentir bien, aumentarán la sensación de felicidad.
4 - Debe ser específico y cuánto más específico y concreto lo plantees, mejor resultará. Es conveniente que puedas contestar las siguiente preguntas: ¿Qué haré?, ¿Cuánto?, ¿Cuándo?, ¿Cuántas veces?. “Voy a ir a andar dos horas, los lunes, miércoles y jueves, por la mañana y por la tarde.” Puede parecer ingenuo, pero funciona mejor que decir “Esta semana voy a ir a andar”. De ésta manera, además, es más fácil medir y comprobar nuestros avances.
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5 - Debe ser realista. ¿Es un objetivo realista? ¿Cuánta confianza tengo en poder completar la meta, tal y cómo la propuse?. Puntúa el nivel de confianza: 0 Ninguna Confianza / 10 Confianza Total.
Si tu nivel es menor que 8, plantéate otro objetivo menos ambicioso. En relación con el ejemplo anterior, quizás sea más realista: “Voy a ir a andar una hora, los lunes y jueves de 8 a 9”. Una vez que hayas conseguido buenos resultados, sentirás más seguridad y aumentarás los límites, mejorando los resultados. Es un ciclo que se repite, potenciando la inercia positiva y la autoestima.
6 - Utiliza el tiempo presente y palabras que no expresen dudas como quizás, ojalá o a lo mejor. Si utilizamos términos que expresan seguridad y confianza reafirmamos nuestra actitud psicológica hacia aquello que queremos alcanzar.
7 - Tiene que depender de nosotros mismos y no de los demás.
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8 - Diseña el plan y empieza. ¿Cuál será el primer paso?, ¿Cómo lo harás? Divide el objetivo final, en metas intermedias y haz algo, cualquier cosa, pero EMPIEZA YA. Cada día realiza una acción que te acerque a tu meta. Quizás hoy no has dedicado al inglés todo el tiempo que te propusiste, pero puedes aprender una palabra nueva. Esta acción diaria (por pequeña que sea) te permite aumentar tu decisión y mantener el impulso.
9 - Motívate y disfruta del proceso. La motivación no es permanente, no dura para siempre. Has de crear el hábito de encender tu motivación a diario. Hay que automotivarse. Celebra pequeñas victorias al conseguir pequeñas metas. Recuerda tu último éxito. Recréate en las sensaciones que tuviste cuando conseguiste algo que te hizo sentir orgullo o satisfacción contigo mismo. Mira hacia el futuro, es más fácil ser optimista. Cuando la incertidumbre llegue, reflexiona en lo que salió bien y en los logros recientes y de qué manera lo que aprendiste puede servirte para este nuevo reto. Si haces las cosas con un propósito y pensando en la recompensa a largo plazo, haces frente a la pereza, el miedo y otras barreras mentales.
Cuida el lenguaje: ¿Por qué no soy capaz?, ¿Por qué no tengo fuerza de voluntad?... Son preguntas que te limitan, tu mente se centra en los momentos malos y difíciles, te generarán emociones negativas. Hazte preguntas que sean constructivas, que te ayuden a definir el problema y a descubrir tus recursos. Te ayudarán a ser más optimista y a tener más control en los resultados por ej. ¿Qué necesito aprender para superar esto? ¿Qué plan voy a seguir para conseguirlo?, ¿Qué puedo hacer ahora para mejorar la situación?, ¿Qué puedo aprender del fallo para que no se vuelva a repetir?, ¿Qué puedo hacer para solucionarlo?. Cuando falles, no te culpes ni te critiques, analiza donde estuvo el error, y piensa en los cambios necesarios para corregirlo. "No pierdo el ánimo, porque cada intento fallido que dejo atrás es un nuevo paso adelante." Thomas Alva Edison
En ocasiones es recomendable centrarse en el proceso y no en la meta, por ejemplo: No hay que plantearse adelgazar 5 kilos, sino en comer saludable y hacer ejercicio. Este planteamiento es interesante porque te enfocas en la práctica y no en el resultado, así te centras en el presente y mejoras al mismo tiempo. Las metas pueden brindar dirección e incluso impulsarte a corto plazo pero hay personas que condicionan su autoestima a los resultados y si éstos no llegan en el tiempo esperado y la forma deseada se frustran muchísimo y terminan rindiéndose.
10 - El éxito se logra si se está dispuesto a hacer el esfuerzo necesario para conseguirlo. Cuando uno asume esto y se comienza a poner ese esfuerzo, los resultados que se producen son tremendamente gratificantes. Por eso, a la hora de plantearnos un objetivo, debemos tener un “por qué” muy poderoso, una buena razón, porque sino es probable que abandonemos ante las dificultades del camino. ¿Para qué quiero yo conseguir ese cambio?, ¿Dónde quiero llegar?, ¿Cual es mi principal motivación? Un planteamiento honesto, teniendo en cuenta nuestros valores y necesidades reales, evita que se convierta en derrota lo que, en realidad, es falta de interés.
Para cambiar hay que querer cambiar, hay que comprometerse. Cada uno debe buscar lo que le inspira, lo que le ayuda a sacar lo mejor de sí, lo que le motiva. La base de todo cambio es atreverse a dar el primer paso para iniciarlo. Lo extraordinario sucede cuando salimos de nuestra rutina, de nuestra zona de confort y pasamos del deseo a la acción. Las oportunidades para el crecimiento son infinitas...


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